Un sillón frente al hogar

El yelmo medieval entre los siglos X y XII

Si te quieres introducir en una refriega donde se utilizar cosas pesadas y cortantes en vez de manos, lo sensato es protegerse de pies a cabeza y para esto último se utilizaba el yelmo y en los siglos X a XII, el yelmo medieval.

Este elemento de la armadura era el que pocas veces uno dejaba en casa, es decir, hasta las levas campesinas llevaban algo en la cabeza para protegerse de un mal golpe, o tener la sensación de protección.

Los materiales que utilizaron los artesanos para la creación de estos elementos fueron variados, tanto metales como no metales pero su forma, en este periodo, varió poco.

Es más, si hoy miramos a los cascos y yelmos que se creaban en Roma, Grecia y otras culturas antiguas, aún siendo de metales menos resistentes que el hierro y acero, eran capaces de proteger más que el yelmo medieval.

Y vuelvo a preguntarme cómo pudo ser la represión de la cultura y conocimientos que se dio en esa época como para retroceder tanto en la tecnología militar de defensa.

Forma y materiales

El yelmo medieval que nos viene a la mente es un armatoste de acero pulido que tapa toda la cabeza, con unas pocas rendijas para ver y respirar. Es una defensa vistosa que se identifica con el caballero.

Bien, pues ese yelmo, de forma rudimentaria, aparece en el siglo XIII y no a principios precisamente. En la franja temporal que nos encontramos, lo que existe es de la familia de los capacetes, gorros diseñados parta tapar solo el cráneo.

Es un casco cónico, normalmente de hierro y sin adornos, o como mucho, los capacetes de los nobles pueden tener grabados o láminas de metales preciosos remachados, pero nada mas.

Es un puñetero cono en la cabeza, que no protege ni cara, orejas, cuello o nuca.

También los podía haber de bronce, pero estos serían reminiscencias de la época posterior a la caída del Imperio romano. También podían crearse con cuero curtido o incluso con cuero hervido.

Un buen capacete se ajustaba bien al diámetro de la cabeza porque no tenía ningún elemento que lo sujetase tipo cordón que pasase por debajo de la mandíbula.

Este tipo de yelmo medieval era conocido como casco cónico o normando, justo porque fue ese pueblo el que más lo utilizó y el que más se extendió.

Pequeña evolución

El yelmo medieval normando apareció alrededor del año 1000 y fue una evolución de un tipo de casco cónico germano denominado Spangenhelm.

A este nuevo casco, se le añadió poco después una placa de metal en la parte frontal con la función de proteger la nariz de golpes a la cara.

Y ¿por qué no había más protección en esa región del cuerpo? porque si no eras un campesino, con una capacidad monetaria muy justa, la cabeza estaba protegida con una capucha de conta de malla.

 

Esta protección, con el paso del tiempo, fue separándose de la cota y se fue uniendo a los cascos, pero eso ya se vio más tarde. Un paso intermedio era la almófar, una capucha que protegía cuello y hombros. Los almófares no solían llevar una protección para la boca,  cosa que si se daba en el hauberk o cota de malla larga.

De este modo, un caballero no requería de la necesidad de cubrirse el rostro más allá de lo que ya llevaba.

Según fue avanzando el siglo XII, este casco cónico fue reduciendo su altura y acercándose más al concepto de capacete, todavía terminando en punta. A partir de aquí, la protección de la cabeza cambió en dos ramas diferentes, una de ellas generó el icónico yelmo que se identifica con las cruzadas, un elemento que parece más un cubo que otra cosa, y la otra generó una gran cantidad de diseños diferentes.

Yelmos de ricos, yelmos de pobres.

Como ya he comentado, dependiendo del estrato social al que pertenecieses la protección para la cabeza podía variar mucho, incluso para los soldados contratados y no levas.

Si el señor era un normando con poco dinero, los cascos que conseguiría sería para sus mejores soldados, y luego ya iría repartiendo hasta quedarse sin ellos, por lo que podía ocurrir que soldados asalariados tuviesen que buscarse el equipo ellos mismos.

También en toda batalla, durante la misma y sobre todo después, se daban los robos a los muertos, de forma que soldados vivos que querían mejorar su equipo, buscaban piezas de defensa entre los cadáveres que estuviesen en buen estado, para mejorar sus propias defensas o renovar sus maltrechas armaduras.  Los cascos era, quizás, de las piezas más fáciles de sustituir.

 

En resumen, que los yelmos en esta época eran piezas no muy complicadas, que formaban parte de la indumentaria protectora obligatoria y que fueron evolucionando con mayor velocidad a partir del siglo XII.

¿Qué mejoras le harías pensando en las armas y tecnologías del siglo XII?

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