Ya hemos visto que la superficie de la tierra y del planeta que estemos creando tiene una estructura dinámica a la que se le puede atribuir la presencia de elevaciones en la corteza y hemos conocido un poco cómo funciona esa dinámica. Ahora vamos un pasito más adelante, explicamos cómo se forman esos montes realmente y luego qué les pasa a lo largo del tiempo, vemos un poco de orografía y geomorfólogia.

Tenemos que conocer y asumir que la Tierra lleva aquí mucho tiempo, dando lugar a muchos y múltiples cambios. Estos cambios son tanto de localización de los continentes como de sus formas, así como la presencia de unos mares y océanos que luego desaparecen. Todo esto significa muchos choques y roces de placas, con lo que conlleva, es decir, que en cada era se han ido formando elementos elevados que con el tiempo han ido evolucionando, envejeciendo para dar paso a otros elementos, otros paisajes.

Algo que me ha costado darme cuenta es que el mapa del mundo que conocemos y vemos en todos los lados, es una instantánea del tiempo geológico, es decir, es una foto de un momento determinado y que almacena en ella la historia anterior en forma de cordilleras, montes, océanos, mares y otros elementos. Si intentamos explicar la presencia de algunos montes con la distribución de las placas tectónicas actuales, no podemos y eso nos lleva a confusión. Un ejemplo claro de esto en España es la cordillera Cantábrica, una estructura lineal que sigue la costa norte de la península Ibérica, ¿Cómo se ha formado? no hay ningún borde destructivo ahí ahora.

¿Las habrá formado el viento y el agua?, pues no, son estructuras anteriores a la actualidad. El Himalaya si que lo podemos explicar ahora, pero otras no. Por eso, teniendo presente esta idea, podremos ubicar mejor las montañas en nuestro mundo, y quizás con un poco más de libertad.

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