En las anteriores entradas de Worldbuilding hemos hablado sobre la atmósfera, los vientos, las precipitaciones y en esta vamos a comentar algunas cosas sobre una parte importante del planeta, el agua superficial no continental, los océanos y los mares.

En un planeta con capacidad para tener agua líquida en superficie, ésta se acumula en las zonas bajas de la corteza, de forma que si hay una alta cantidad de agua, ésta da lugar a grandes extensiones de agua. Esta agua rodea a las zonas más altas de la corteza, generando así la tierra emergida o los continentes.

La composición de estos mares y océanos, en su base es agua pero sabemos que tiene una serie de sales disueltas, que eso es lo que le proporciona el sabor salado y le da las características que tienen los océanos, que es la diferente densidad del agua dependiendo tanto de la concentración de sales como de la temperatura.

Pero toda esta agua no se queda quieta, sino que tiene movimientos y estos movimientos se definen como mareas y corrientes marítimas u oceánicas. Los diferentes factores que intervienen en ese movimiento son, la presencia o no de satélites, la rotación y traslación del planeta, la cantidad de energía lumínica que incide, los vientos y la cantidad de tierra emergida, además de la concentración salina.

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