Si te quieres introducir en una refriega donde se utilizar cosas pesadas y cortantes en vez de manos, lo sensato es protegerse de pies a cabeza y para esto último se utilizaba el yelmo y en los siglos X a XII, el yelmo medieval.

Este elemento de la armadura era el que pocas veces uno dejaba en casa, es decir, hasta las levas campesinas llevaban algo en la cabeza para protegerse de un mal golpe, o tener la sensación de protección.

Los materiales que utilizaron los artesanos para la creación de estos elementos fueron variados, tanto metales como no metales pero su forma, en este periodo, varió poco.

Es más, si hoy miramos a los cascos y yelmos que se creaban en Roma, Grecia y otras culturas antiguas, aún siendo de metales menos resistentes que el hierro y acero, eran capaces de proteger más que el yelmo medieval.

Y vuelvo a preguntarme cómo pudo ser la represión de la cultura y conocimientos que se dio en esa época como para retroceder tanto en la tecnología militar de defensa.

Seguir leyendo