Un sillón frente al hogar

Personajes: Conflicto

Si ya tenemos definido a nuestro personaje principal, también hemos pensado en su historia, sus motivaciones y deseos, tenemos una parte hecha. Ahora toca encontrar una horma para ese zapato, toca definir para ese personaje el conflicto que le empujará.

¿Qué es el conflicto?

Cuando escuchamos esa palabra, normalmente lo primero que nos viene a la mente es una lucha. Es una confrontación entre dos o más partes que chocan, y esa primera idea es correcta, pero también lleva dentro dos conceptos más, el de tensión, apuro y el de contradicción.

Estas tres ideas nos encontramos en la RAE si buscamos esta palabra, aunque tiene alguna acepción más, todo esto nos lleva a sentir que se crea algo que se opone de una forma u otra. Esta oposición es el motor casi perfecto, por si solo para hacer que una historia tenga interés.

Cuando comenzamos una historia, siempre tenemos que ser conscientes de que tienen que pasar cosas en ella.

Si no hay eventos que generen cambio en el protagonista, si no hay elementos que interactúen de forma intensa con el personaje principal, la cosa tiene toda la pinta de ser «un poco aburrida».

Entonces es cuando hay que recordar que el conflicto tiene que aparecer, tiene que dar señales de vida para generar cambio, interés y transformación.

¿Dónde lo encontramos en un texto?

Generalmente se encuentra presentado de alguna forma en la parte inicial del texto, «tras las presentaciones». Dependiendo de la estructura del texto, estará al poco de comenzar la historia.

Por ejemplo, en una estructura típica de «inicio-nudo-desenlace», habitualmente lo encontraremos al comenzar el nudo.

Esto no siempre es así, depende de cómo se plantee el escritor la historia. De hecho, si se hace bien, puede estar nada mas comenzar, casi si quiera antes de conocer al personaje y me viene a la mente justamente el primer capítulo de «La voz de las espadas», donde Logen busca sobrevivir, a los enemigos y a la propia naturaleza.

En realidad, lo importante es presentar ese conflicto lo más rápido posible para que el lector vea que en la historia ocurre algo. Y también tener presente que el conflicto lo tienen los personajes de nuestra historia, no el narrador ni la trama, es el personaje el que sufre esa contradicción, lucha y oposición.

Ana Bolox tiene una entrada muy interesante con respecto al conflicto y su identificación.

¿Como creamos un conflicto?

La forma más rápida de crear un conflicto para un personaje es generando una situación que se oponga directamente a sus deseos y motivaciones.

Realmente puede ser más elaborado, pero lo eficiente es eso. Un ejemplo burdo pero claro:

Mi personaje le gusta la tarta de manzana. Pasa por un puesto callejero con tartas de manzana. No tiene dinero y tiene hambre. 

Ya está, ya tenemos un conflicto creado para nuestro personaje y a partir de esta premisa, algo tiene que ocurrir, puede ser que la robe, que se marche sin cogerla o que consiga un trueque de tarta por algún servicio. Lo que pase, dependerá de cómo hayamos construido a nuestro personaje.

Tipos de conflictos

Creo que se pueden diferenciar dos grandes grupos de conflictos: externos e internos.

Esta clasificación tiene como punto de referencia el personaje y se centra en el origen o naturaleza del mismo. En el caso anterior comentado, el conflicto es externo a Logen, básicamente lo quiere matar alguien o un grupo de seres.

Con respecto a los conflictos internos, éstos se generan cuando la situación externa donde está desenvolviéndose el personaje choca con sus creencias, opiniones, deseos o personalidad.

Por ejemplo, está anocheciendo en un bosque del norte de Europa. Esto, como tal, no tiene por que generar ningún conflicto a nadie.

Pero si nuestro personaje ha perdido a un ser querido en ese bosque y no está bien equipado para pasar la noche, si que puede ser un conflicto porque querrá seguir la búsqueda pero eso puede tener como consecuencia su propia muerte.

Sabiendo la naturaleza de los mismos, la creación de un conflicto puede ser tan fácil como plantear un evento contrario a los deseos del personaje.

En este caso, la mayoría de las veces será un conflicto interno o creamos una situación que represente un riesgo físico para el personaje, con lo que tendremos un conflicto externo.

Otra forma de crear conflictos es generando dificultades neutras, un piloto de aviones de la Primera Guerra Mundial, en pleno combate, está combatiendo cerca del canal de la mancha. Hay tres aviones alemanes y su compañero se ve acorralado. Se está quedando sin combustible para volver.

Aquí hay una dificultad clara externa, si sigue volando, cae al agua.

Pero además hay otra interna, dejar al compañero a su suerte y salvarse el o intentar salvar al compañero y rezar que no se esnuque en el amerizaje.

En Relatos Magar te dan más pistas y una lista de verificación para poder saber cómo de bien o mal están los conflictos creados en la historia.

Consecuencias de los conflictos

Como se puede ver, no es demasiado difícil crear conflictos pero una cosa ha de quedar clara: todo conflicto debe provocar dos cosas, avanzar en la historia y generar un cambio, por pequeño que sea, en el personaje tras su resolución. Si alguna de estas dos premisas no se cumplen, el conflicto no es útil.

Por otro lado, cuando el personaje se enfrenta a ese conflicto, su resolución no tiene por qué ser satisfactoria para el, puede ser un verdadero fracaso. Eso puede generar un segundo conflicto que necesite de su resolución.

La cuestión final es que tenemos que pensar que todos los elementos que forma parte de una historia, tienen que estar en ella por algo y si no aportan nada, muchas veces es mejor retirarlos y darles otra vuelta.

Por último, tampoco abusemos de los conflictos, no creo que sea entretenido leer algo donde el personaje está continuamente con problemas, todos pequeños pero requiriendo una solución.

Puede ser mejor solución plantear un conflicto fuerte, potente, principal que sirva como guía y después, si es necesario aplicar alguno menor que pueda ayudar a enriquecer, hacerlo porque sino, podemos caer en el error de distraer la atención del lector de nuestro objetivo.

 


Imagen de portada: Conflicto de Geralt, tomada de Pixabay

Imágen del medio: Polarization de Johnhain, tomada de Pixabay

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