Un sillón frente al hogar

Infodumping: exceso de información en las novelas y el rol

Hay algo que no nos suele gustar y es el exceso de información cuando no la buscamos, algo que se conoce como infodumping. Y en el caso de los libros y las partidas de rol, aunque genera efectos diferentes, da el mismo resultado final: disgusto y sensación de fallo en el producto. 

Es cierto que los creadores, escritores y directores de juego, tienden a presentar más partes de lo necesario de sus creaciones, por lo que de forma inconsciente muchas veces (y otras no tanto) meten información extra de sus mundos o de los entornos de aventura en forma de perlas. Si estas perlas están bien dispuestas, dosificadas y presentadas, el lector y el jugador se las traga con gusto y puede hasta disfrutarlas como un añadido que da color.

¡Ay! Si esa perla que crea el autor, en realidad es un piedrolo gigantesco y con aristas. En ese caso, el lector y el jugador, o incluso antes el director de juego mientras prepara la aventura, se encuentran con tal mastodonte que o lo digieren malamente o lo desechan y no le prestan atención.

Infodumping, ese enemigo escondido

Esa piedra, ese exceso de información, tiene un término en inglés que lo define y es infodump.

Se puede traducir como «vertedero de información» y hace referencia a la necesidad de todo creador de vomitarlo todo lo que sabe o ha creado sobre lo que escribe. Suele ser una forma de justificar todo el trabajo previo realizado. De forma un poco castiza podemos decir que el infodumping es un «ya que el Pisuerga pasa por Valladolid…» y zás, en un capítulo aparece descrita toda la genealogía de la familia Adams, por ejemplo.

¿Por qué he dicho que es un enemigo escondido? Porque es cierto. Es uno de los peligros que acechan agazapados en nuestra mente a la hora de escribir, de preparar o diseñar. Hemos invertido mucho tiempo en todos esos detalles que sirven para sustentar la trama principal, hemos trabajado mucho e informado sobre varios temas para hacer más interesante una cultura, una fiesta, una leyenda.  No pasa nada si lo dejamos caer en el texto… y cae, se filtra en un capítulo, se reseña en una recuadro dentro de un apartado en la aventura. Y esto es como las pipas o los pistachos, piensas que puedes parar cuando quieras. Pero no es así.

El caso más apabullante se da cuando tienes más de doce hojas escritas sobre la historia de una dinastía, que en la novela aparece nombrada de refilón o en la aventura es muy posible que ni aparezca en una pista y en un capítulo, sin más, lo vuelcas todo. Y encima te quedas con la sensación de ser necesario casi imprescindible.

Un artículo donde hay varios consejos para evitarlo es este.  Consejos que no vienen mal tampoco conocer para los lectores de novelas y aventuras, porque pueden ayudarles a estar en alerta.

Efectos del exceso de información

El primer efecto que genera, da igual que sea un relato, novela o aventura de rol, es la sensación de que te están colando algo que no te interesa. Si tú, por ejemplo, estás leyendo un apartado que hay en muchas aventuras llamado «Antecedentes» y en ese apartado te sueltan un ladrillo sobre el tipo de gobierno que había en la ciudad perdida de Garan, cuando lo que te interesa para preparar la aventura es saber cómo es esa ciudad, dónde se encuentra y si está habitada, pues es muy fácil que te saltes ese párrafo con cara de hastío o hagas una lectura en diagonal, teniendo la posibilidad de perder información importante.

Si esto se da en un libro, el lector puede coger, contar varias páginas y saltarlas con la sensación de no haber avanzado nada y tener mucha paja entre las manos.

En novelas

Además, en novelas hay un riesgo alto de que el lector se aburra. Ese efecto puede provocar que deje el libro por un tiempo y tarde en terminarlo, cosa que, como lector que soy, da lugar al final a un sabor amargo ya que hay detalles de la historia que se difuminan con el tiempo y no se disfruta por completo.

Pero el efecto más importante y peligroso es perder al lector. Normalmente, ese exceso de información, si es pequeño lo asumimos como aceptable. Y el nivel de aceptación depende de cada persona, pero todos reaccionamos igual cuando se sobrepasa: mal. Lo primero que se hace es dejar el libro a medias y con la etiqueta mental de no volverse a leer, pero es que con esto va asociado una mala publicidad de boca-oído que puede ser demoledora para el autor.

En rol

En este caso, el infodumping genera efectos diferentes según de quién sea el que lo reciba. Si es el director de juego, lo más normal es que actúe de forma parecida a lo que haría con una novela, mandar la aventura al carajo. Pero en realidad lo que suele ocurrir es que toda esa información se pierde, se obvia y nunca entra en el juego porque el director modifica la aventura para quitársela de encima.

En el caso de los jugadores, que esto se da durante la sesión de juego, casi siempre, este exceso de información provoca un efecto polémico, que es el metajuego. Esta palabra viene a definir todas las acciones y decisiones que toma un jugador independientemente de su personaje. Es decir, momentos en los que durante la partida los personajes se diluyen y aparecen los jugadores. Si a un jugador avispado le das mucha información, aunque no sea relevante, éste se la puede quedar y más tarde utilizarla, independientemente de si su personaje la conoce o se acuerda de ella.

Cuando esto ocurre, muchas veces va en detrimento de la historia, aunque encarrile a los jugadores hacia la consecución de sus objetivos.

 

Por tanto, hay que tener cuidado con la información que fluye en los textos, valorarla si es necesaria. ¿Os ha pasado que el infodumping os ha repelido o si ha sido jugando, os ha tentado a utilizarla aunque vuestros personajes no la conociesen?

 

 

 

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