Blog en donde puedes encontrar un maridaje entre la creación de mundos, rol, fantasía e historia. Un lugar donde descansar con tranquilidad.

Categoría: Reflexiones

Un año de blog

En un par de días, este blog creado para hablar de literatura y libros en sus entradas, va a cumplir un año de existencia.

Lo primero que quiero decir es que el año 2019 ha tenido varios eventos importantes y un par de ellos podía haber pesado para dejar de actualizarlo, pero por otro lado mis ganas de escribir, de aprender sobre la escritura, de mejorar y de tener un sitio donde poder expresarme, han hecho de contrapeso como para mantenerme.

Y estoy contento.

Ahora bien, toca intentar ver un poco qué ha sido este primer año. Al ser el primero, no habrá con qué comparar pero igual puedo empezar a ver tanto lo que gusta a la poca audiencia y lo que habría que pensar en no repetir o comprobar en otro momento si de verdad no convence.

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El Tema del texto La cuestión profunda del escrito

Nos parezca extraño o no, cuando leemos un libro, relato, cuento, novela, vemos qué historia nos cuenta el autor, si escarbamos un poquito (a veces no es necesario), descubrimos la trama y el argumento y si está bien escrita, somos expuestos al tema del texto pero sin darnos cuenta de forma directa.

El tema y yo

He de reconocer que hasta hace bien poco, más o menos el tiempo que llevo formándome para escribir mejor, a parte de lo que estudié en BUP y COU, que veo que solo memoricé para pasar Lengua y Literatura, cuando leía un libro solo buscaba una cosa: entretenimiento, evasión. No me paraba a mirar más allá de la historia que me contaban, cómo terminaba y si me gustaba.

Pensaba «libro leído, me ha gustado. A ver qué leo ahora», y ya está. Nada más. Eso de intentar identificar cómo está escrito, la trama, subtramas, sistemas de magia o sociedades utilizadas, no pasaban por mi mente, solo un «El Silmarillion mola, ¿por qué se quejan tanto?».

Así que ni os cuento eso de descifrar el tema que el autor me presentaba en esa obra. Ahora, que considero que necesito aprender más, es cuando me pregunto ¿pero qué tema hay aquí? ¿Me he enterado de algún tema alguna vez?

Con todo esto so quiero decir que si esperáis encontrar en este artículo una forma de identificar temas en un escrito, no sigáis leyendo, que no lo va a haber. Más bien quiero presentaros una pequeña reflexión sobre lo que yo entiendo a día de hoy sobre el tema de una obra y poco más. Seguro que con más tiempo, experiencia y bagaje, podré completar esta entrada de blog.

Las aguas del fondo

El tema literario de una obra es la idea subyacente a toda ella, es el concepto último que impregna todo el texto y que es lo que el autor quiere presentarnos.

Yo lo quiero ver como el agua que hay al fondo de un pozo. Esa agua, está ahí, baje o no el cubo, se limpien las paredes de vegetación o no e imprime de una sensación de frescor todo lo que hay.

Cuando te acercas a el, sabes que está allí porque puedes olerla, sentirla, escucharla si cae algún guijarro y no es necesario que la toques y la veas para asegurarte de que está. Así es un tema bien presentado, algo que engloba todo lo que se lee.

¿Hay un tema solo en el escrito?

Por lo que he leído de la cuestión, ya que la experiencia la tengo que realizar, no siempre hay un tema solo, sino que es posible que haya varios. Es verdad que si hay varios, tienen que tener algo el común y seguro que realmente habrá uno con más peso que el resto, un tema directriz por llamarlo de alguna forma.

Tipos de temas

Hay una cantidad ingente de temas, tantos como puedas imaginarte tu. Pero también he de decir que no hay nada nuevo bajo el sol, que son los temas que conmueven a la especie humana desde que es una especie sintiente e inteligente y con un lenguaje.

Por lo que no creo que podamos esperar novedad alguna en esto cuando cojamos el siguiente libro.

Estos se pueden expresar en forma de una palabra, amor, odio, miedo, envidia, dolor… o en una frase corta, amor al prójimo, odio entre iguales, miedo a lo desconocido, envidia de poder, dolor ajeno… e incluso con una frase un poco más elaborada, pero corta. Si un tema de una obra lo expresas en un párrafo tan largo como el que estás leyendo, o no es el tema o no sabes como resumirlo.

¿Es necesario identificar el tema?

No creo que sea necesario determinar el tema de un texto si eres un lector que buscas entretenimiento. Yo me he pasado más de veinte años sin hacerlo, los libros me han gustado y han realizado su función. PEEERO si eres curioso o si quieres saber más de la obra que tienes entre manos, siempre es interesante y a veces necesario determinar el tema o lo temas que TU como lector has detectado en el libro.

Porque esta es otra de las cuestiones interesantes, que el autor haya sido consciente de plasmar un tema y considerarlo principal o importante y algunos lectores no lo consideren así, tomando otro tema como principal.

Para concluir, os dejo aquí dos enlaces a dos artículos donde también abordan esta cuestión.

¿Cómo vamos con los 30 en 12?

En los albores de este blog, allá por marzo, publiqué una entrada hablando sobre un reto de lectura que me proponía: 30 libros en 12 meses. El objetivo de ese reto era conseguir retomar y mantener un hábito saludable de lectura y además poner la “etiqueta” de leídos a libros que ya tengo en mi biblioteca, por lo que no deberían existir adquisiciones a la misma si no se iban “retirando” libros.

Valoración en siete meses

Después de siete meses y enfilando el trimestre final del año, puedo decir con rotundidad y sin miedo a equivocarme que

Voy cuesta abajo y sin frenos”

Vamos, que mal no… fatal. En estos meses he leído seis libros. De la lista inicial de treinta libros, que no facilité en su momento y que os voy a cascar ahora mismo, han caído solo cinco y el sexto ha sido una adquisición extra, es decir, un libro comprado este mismo año y leído sin estar en esa lista. Bueno, os pongo aquí el listado completo:

Libros Libros
Legión y el Alma del Emperador El último deseo
Imperio final La espada del destino
El pozo de la ascensión La sombra del viento
El héroe de la eras Ladrón del tiempo
Elantris El hobbit anotado
Sangre y fuego Capitán Alatriste
Festín de cuervos Limpieza de sangre
Danza de dragones El sol de Breda
La voz de las espadas El oro del rey
El último argumento de los reyes El caballero del jubón amarillo
Antes de que los cuelguen Los pilares de la tierra
Los héroes Laín el bastardo
El nombre del viento El halcón maltés
El temor de un hombre sabio El maestro del prado
La música del silencio Las puertas templarias

De esta lista, los que han caído son: Legión y el Alma del emperador, Imperio final, El nombre del viento, El último deseo y La espada del destino. Como invitado especial y sin proponérmelo el sexto libro ha sido El guerrero a la sombra del cerezo. Por cierto, de Imperio final, El nombre del viento publicaré y El guerrero a la sombra del cerezo publicaré reseña.

Pero es que no solo ha entrado en mis estanterías antes de terminar la lista la novela de David B. Gil, sino que también han llegado SIDI, Ocho millones de dioses, La sangre de los elfos, El Héroe de las mil caras, La invención de Hugo Cabret.

¿Y de verdad ha sido un desastre?

Si nos atenemos a los objetivos iniciales, si, está siendo un desastre PERO para mi, y partiendo de más de seis meses sin leer nada, no lo estoy viviendo como tal, porque me he reencontrado con la literatura fantástica descubriendo a Sanderson, Abecrombie y Rothfuss, me he terminado SEIS libros relamente en tres meses, no tengo rutina de lectura pero si hay ganas de buscar tiempo para leer, cosa que antes ni eso Y un extra, tengo ideas para mis proyectos de lectura y rol, además de poder escribir cosas en este blog.

Por todo ello, considero que no va nada mal la cosa y todo libro que sume a la lista de “leídos”, será un logro. El “pero” que pongo es que debería comprar menos libros, por lo menos un libro nuevo cada dos leídos… ¡mira! Puede ser un premio para incentivarme la lectura.

Bueno, por hoy y para cerrar septiembre no está mal, otro logro desbloqueado porque he conseguido publicar todos los lunes de mes… que eso es mucho.

Saludos

Estructura interna de los párrafos

Creo que ya he comentado varias veces que estoy en proceso de aprendizaje. Es cierto que todo el mundo, durante toda su vida lo está, sea consciente o no, pero más bien me refiero a «tener la intención de aprender algo nuevo«.

Escribir, o mejor dicho, juntar letras para formar palabras lo aprendemos en el colegio y realmente es indispensable, junto con leer, para nuestro día a día. Después ya es cada uno el que decide si con eso tiene suficiente para desenvolverse o no. En mi caso, hasta hace poco tiempo era así, con no cometer demasiadas faltas de ortografía y crear frases no muy complicadas que consiguiesen expresar ideas y que fuesen fácilmente comprensibles, bastaba. Pero en el momento que mi curiosidad, ingenuidad y quizás, ¿por qué no? locura me empujó un poco más allá, comencé a percatarme que necesitaba algo más.

Texto escrito, algo más que frases e ideas

En el instituto (yo soy de esa época) nos explicaban la estructura de un texto, además de las diferentes formas de construir frases, unir conceptos y crear estructuras. Nos hacían realizar análisis sintácticos de frases e incluso de pequeños párrafos, además de enseñarnos a identificar la estructura del mismo. Creo que es algo que tengo que recordar. ¿Y por qué? la razón está en los apuntes que me ha dado Jaime Miranda tras entregar mi primera tarea del curso que actualmente estoy realizando en Escuela de Escritores.

Entregué con las indicaciones y requerimientos propuestos para el ejercicio. Bueno, eso creía. La sorpresa que me llevé al ver los comentarios fue que gran parte de ellos se centraba en la estructura de las frases y párrafos. Me los fue marcando y es que tenía toda la razón del mundo. Otra cosa que me llamó la atención es la tendencia a crear rimas dentro de la prosa.

Os presento un párrafo del texto, de no mas de quinientas palabras:

«En su habitación parecía que existía una línea que la partía por la mitad, la zona donde se encontraba la cama, el armario y su baúl, parecía una leonera. Estaba todo desordenado, revuelto. Había ropas por todos lados, unas encima de otras, sin orden ni concierto. Solo existía una pequeña zona, en la mesilla al lado de la cama, junto al candil, donde la anarquía no reinaba a sus anchas. Era una pequeña caja, rectangular, no muy alta, con varios cilindros de lana apretada y forrados de terciopelo negro, donde se encontraba una nada desdeñable colección de anillos, bien ordenados y limpios

En cursiva y negrita está la terminación del pretérito imperfecto de varios verbos. Si hubiese buscado crear una prosa poética por alguna razón, lo había conseguido casi sin pensarlo porque recuerdo que esta parte del texto lo escribí del tirón. Pero esa no era la finalidad del párrafo, sino intentar enseñar cómo se encontraba la habitación de la protagonista, sin más pretensiones.

Otro error que hay, y este se ve en todo el texto, consiste en repetir de varias formas un mismo concepto, repitiendo (valga la redundancia) una misma palabra varias veces, e incluso escondida cambiándole la forma. Y es ORDEN. En el párrafo se puede ver tres veces dicha palabra en diferentes formas y en todo el texto, aparece seis veces en solo dos párrafos, es decir, hay otro párrafo con tres órdenes por ahí danzando.

Si cambiamos un poco la cosa…

Esta información me genera dos reflexiones, la primera es que «¡lo que me queda por aprender!, listillo» y la otra «con leer un par de veces no es suficiente y sobre todo QUE ALGUIEN EXTERNO TE REVISE LOS ESCRITOS«. Esto segundo es la confirmación en carnes que los correctores de estilo SON necesarios, además de aprender estilo, claro está.

Bien, ahora vamos a intentar mejorar el texto a ver qué conseguimos:

«En su habitación parecía que existiera una frontera. La zona donde se encontraba la cama, el armario y su baúl, aparentaba ser una guarida de felinos, una leonera. Estaba todo por todos los lados. Uno podía encontrarse prendas tanto en el suelo como en la cama, unas encima de otras, sin orden ni concierto. Solo una pequeña zona se libraba del lamentable estado, en la mesilla al lado de la cama, junto al candil. En ese oasis de pulcritud había una pequeña caja, rectangular, no muy alta, con varios cilindros de lana apretada y forrados de terciopelo negro, donde se encontraba una nada desdeñable colección de anillos, bien ordenados y limpios.»

En subrayado he presentado los cambios que me parecen que eliminan o mitigan los errores del párrafo inicial.

De esta forma creo que se consigue una lectura que no te de la sensación de tener un soniquete en la cabeza, algo que por leve que sea, puede distraer al lector de la lectura y de lo que se quiere contar.

Revisar nunca está de más

Y para terminar, decir que es necesario revisar lo que escribimos. Es cierto que no siempre se puede tener a alguien externo a uno dispuesto a que te revise y mire todo lo que escribas, por lo que se hace necesario e imperativo formarse. Y con esto, cierro el círculo creado en esta entrada.

Espero que os guste y os parezca útil, también me gustaría saber si con el segundo párrafo he conseguido mejorar o hay cosas todavía pendientes de cambiar.

Muchas gracias y un saludo.

La necesidad de explicar

A veces buscamos la forma de explicar todo lo que tenemos pensado para nuestros proyectos, por lo que tenemos una tentación muy fuerte, a veces sibilina en la forma de actuar, que nos induce a volcar ese conocimiento en la propia historia.

Nuestro acompañante

La primera forma y la más constante que tiene ese anillo, ese deseo, de influenciarnos es mediante la insidiosa idea de “el lector no se va a enterar si no le explico que…” o “si no le describo cómo son todas las religiones, no sabrá por qué…” ¿veis por donde va este compañero? Si, lo llamo compañero porque esta necesidad de explicar nos acompañará todo el proceso de escritura, desde el minuto uno del primer borrador hasta el último segundo de la enésima corrección.

Otra forma que tiene de presentarse es más abiertamente, por ejemplo intercambiándose en tu mente por el narrador. Este caso puede ser hasta descubierto por el lector si la novela o escrito no ha pasado por manos de correctores diferentes al escritor ¿por qué?, veamos a ver si me sale un ejemplo:

Estaba viendo la escena, era horripilante. Yo, un simple guardia de la ciudad, ahí en frente, delante del ara profanada, donde estaban los restos de un hombre, de mediana edad, atado y con unas runas grabadas en la piel, runas escritas por sacerdotes rojos de Milanmar que profesaban una religión caníbal politeísta, donde cada dios se hace cargo de cada parte del cuerpo…”

Aquí, tenía tantas ganas de poder explicar qué datos había en la escena del crimen que el narrador, elegido en primera persona y enfocado en el protagonista, pasa (no se si he conseguido que sea poquito a poco) a un narrador omnisciente en tercera que casca datos sobre una religión que normalmente solo conocería un erudito. Esto puede pasar mucho y no es complicado de detectar, como he comentado antes, si hay alguien externo al escritor que lea el manuscrito.

Cuando es necesario

El mayor problema que veo a esto se da cuando aparece o se planea (según sea uno escritor de brújula, de mapa o paisajista) una parte del escrito donde es necesario presentar parte de la documentación creada durante el proceso de generación del mundo o worldbuilding porque forma parte directa de la historia, se cuela en ella. Un ejemplo claro de esto suele ser las explicaciones que da un mentor a un héroe sobre leyes, magia o cualquier otro tipo de conocimiento del mundo donde viven y que es necesario para la formación del mismo. Una forma clara de este caso y bien hecha la podemos encontrar en el primer tomo de “Nacidos de la Bruma” de Sanderson. En él, Kelsier enseña a Vin la alomancia, la magia de los metales. A no ser que el lector esté entrenado en las lides de unir palabras y analice la lectura, muy poco a poco y con un cuidado muy interesante, Sanderson te cuela las bases del sistema de magia que ha creado y también, a modo de bonustrack, un poco de como está estructurada la sociedad del Imperio final… o de todo ese reino, algo que tengo que descubrir cuando termine de leer todos los tomos de la serie.

El caso es que en esas situaciones, si se hace necesario explicar lo creado pero aquí hay que andar con mucho ojo para que nuestro anillo no meta más mano de la que debe y en vez de “enseñar solo la piel justa y que el observador haga el resto del trabajo”, ocurra que dejemos todo al descubierto y se vaya la magia a freír espárragos.

Pero ese deseo de enseñar sigue estando. Otra tentación que creo puede ocurrir, consiste en crear escenas concretas con el objetivo de explicar algo. Realmente, si no son cosas como lo que he comentado anteriormente, esas escenas suelen quedar como añadidos que por si mismas se excluyen del relato, incluso de la trama. Creo que una forma de poder detectar esto antes de que un lector beta, un corrector o editor lo vea es hacer lo siguiente: elimina la escena y pasa de la anterior a la siguiente. Si la historia y la narración es coherente, no se nota que cojea en algo, eso es signo de que se puede suprimir. Ahora bien, dependiendo de la fuerza del anillo ejerza sobre nosotros, podremos hacerlo sin problemas… o quizás no.

Una idea me ronda

Actualmente estoy en proceso formativo, además de estar manoseando una idea. Ese manoseo me está llevando a crear mundo, culturas, paisajes, orografías, magias. Aún sin tener un borrador inicial, ese deseo de contarlo todo ya está rondando, por lo que he pensado que una idea de aplacarlo puede ser crear una serie de entradas en el blog donde pueda dar rienda suelta a ese afán por contar cómo es el mundo donde se desarrolla la historia, o quizás siendo más realista, contar lo que complementaría bastante a las historias escritas, no tiene por qué ser el mundo pero si pueden ser detalles que igual en los relatos aparecen solo de pasada y un lector curioso quiera profundizar.

Entiendo que ese tipo de entradas no sean de las más populares pero tendrán la función triple de aplacar mi ansia exhibicionista, hacer músculo de escritura y presentar aspectos de los proyectos que no aparecen en ellos pero que los pueden complementar.

Los exponentes actuales de la fantasía

Para poder ser un buen profesional, de lo que sea, creo que se necesitan cumplir, al menos, dos premisas: formarse en el campo donde se quiere desempeñar un trabajo e informarse del campo como tal.

En el caso de una persona que quiera escribir literatura fantástica, ha de conocer las bases de la escritura, no vale con sentarse, coger el papel y boli o el ordenador y soltar palabras así, a bote pronto y según termina, publicar tal cual. Eso no es ni escribir ni publicar ni ser escritor. Se necesita conocer las bases de la escritura, las reglas, mecánicas, formas, estructuras y pasos a seguir, es decir, invertir un tiempo importante en formarse.

Pero también es muy importante conocer el género, la esfera donde vas a meter la cabeza, qué cosas hay dentro de esa habitación donde el letrero de la puerta pone “Fantasía”, “Histórica”, “Romántica” o lo que uno elija. Y es importante porque de este modo se puede llegar a saber quienes están ahí, qué tipos de novelas son las que más se mueven, qué estilos gustan en general, qué público objetivo hay, cuales son los referentes que te puede servir (o evitar). También entrando de puntillas puedes ver la dinámica del género, qué editoriales o sellos hay, cuales son los que más te gustan, cuales lo que menos, cómo son las portadas, títulos, maquetaciones que se utilizan. Vamos, un sin fin de cosas que pueden abrumar y que dependiendo de lo perfeccionista que sea uno, serán valoradas poco a poco o todas de golpe antes de hacer nada.

Tolkien está aquí

En mi caso, me he dado cuenta, ya desde hacer un tiempo, que estaba desfasado. Si, yo estaba anclado a los escritores de fantasía que conocí en mi adolescencia y juventud, de forma que mi foco estaba bastante cerrado. Y de todos ellos son cuatro de los que tengo libros y he leído, J.R.R. Tolkien, Michael Moorckoc, R.A. Salvatore y la pareja M. Weiss y T. Hickman. Como podéis ver son unos clásicos y además los dos primeros fueron mis primeros autores leídos en mi adolescencia, por lo que me marcaron. Tanto ese pequeño hobbit perdido dentro de una montaña como ese atormentado albino que no hace una a derechas fueron los dos primeros personajes de fantasía que poblaron mi imaginación.

Después, gracias a una ruptura amorosa, conocí a Tad Williams y su serie Añoranzas y Pesares. Es una anécdota que me parece muy adorable ahora pero que en su momento, no me hizo ni pizca de gracia. La chica con la que estaba sabía que me gustaba leer este tipo de lecturas y encontró una forma “curiosa” de decirme que ya no quería seguir conmigo: fue regalándome La Roca del adiós, el segundo volumen de la serie. Me costó más olvidarla que tener todos los volúmenes y leérmelos. En fin, amores de juventud.

El hecho es que esa hornada de autores y libros son un buen exponente de la literatura del siglo pasado (¡qué lejano suena! pero cierto), que ayuda a comprender cómo se fue formando este género porque por ejemplo, las Crónicas de la Espada Negra, la serie de libros del Multiverso de Moorcock protagonizada por Elric, tienen todos una misma estructura y pueden llegar a ser hasta aburridos en esa época… y ahora mismo también. Si un lector joven se acerca a ellos sin informarse antes sobre el multiverso y demás, seguro que al segundo libro los deja por aburridos y repetitivos, porque al pobre Elric en todas sus andanzas le ocurre siempre lo mismo, no voy a destripar nada por a alguien le pica la curiosidad.

Al darme cuenta de la situación y del aburrimiento que tenía sobre estas novelas, allá por el 2008 y pico, un amigo me recomendó Juego de Tronos. Al principio no pasé ni de la mitad del primer libro, todavía no tenía la cabeza para esas jarandajas.

La tétrada que siempre se nombra

El hecho de no conocer autores de fantasía, bueno concretando, de fantasía épica, me hizo preguntar, indagar y he llegado a tener conocimiento de cuatro autores que, tras oír sus nombres de bocas de amigos, ahora los encuentro por todos los lados, en especial en las estanterías de la parte del género de fantasía de las librerías y éstos son los cuatro jinetes de la fantasía o mejor dicho la Tétrada.

Y aquí la batería de libros…

G.R.R. Martin

El primero que conocí y que después ha llegado hasta los rincones más insospechados de este mundo gracias a la caja tonta… digo televisión, es George R. R. Martin con su serie de libros Canción de Hielo y Fuego. De este autor he leído hasta Tormenta de Espadas teniendo pendientes Festín de Cuervos, Danza de Dragones y Fuego y Sangre. Su estilo está clasificado dentro del subgénero o etiqueta GrimDark, cosa que no comparto del todo, pero bueno. Su bibliografía es extensa y toca otros palos además de la fantasía, como por ejemplo la ciencia ficción. Creo que es el máximo exponente por la serie de Juego de tronos en la actualidad, pero en el “mundillo de la fantasía” el resto de la tétrada creo que no tienen nada que envidiarle.

Patrick Rothfuss

Por orden de descubrimiento, el siguiente es Patrick, pero he de decir y con bastante vergüenza que tengo El nombre del Viento en la estantería y que no he empezado a leer. Este autor es nombrado casi de seguido del siguiente y si bien no parece tener muchos libros escritos, tiene una legión de seguidores. Habrá que investigar por qué (vamos, leerme de una puñetera vez sus dos libros).

Joe Abercombie

Lo descubrí a la par que el siguiente. Joe, más prolijo que el anterior en cuanto a escritos pero menos que Martin, es un escritor que comencé a leer con Los Héroes. Este libro trata sobre una contienda y se centra en una batalla. Se encuadra también dentro del subgénero Grimdark y en este caso, solo con lo poco que he leído, estoy totalmente de acuerdo con la etiqueta. Además suele ser recomendado como ejemplo para describir batallas, yo en este aspecto tengo leído a Martin y a Tolkien, así que podré comparar. El caso es que Los Héroes lo voy a dejar de leer por el momento porque investigando (y el regusto que me dejaba el propio libro mientras avanzaba) he llegado a saber que forma parte de un “algo” mayor, y es verdad, es un spin off de la trilogía La Primera Ley, y ya he adquirido el primero de la trilogía para leerlo, La voz de las espadas.

Brandom Sanderson

Llegó de la mano de Abercrombíe y fue porque me propuse salir de mi zona de confort. Estaba en una de las tiendas de esa famosa cadena de librerías, mirando la estantería de fantástica, llevando la vista a los autores de siempre y miré en el móvil autores de fantasía, y estos dos me salieron de los primeros. Busqué dos libros que no formasen parte de una serie o trilogía y los compré. No quería tener ningún libro de un tema inconcluso en casa si no me gustaba el autor. Me salió rana con Joe, pero con Brandom no y lo que encontré me encantó, de hecho, la primera reseña de este blog es de dos relatos suyos, ésta por si queréis echarle un ojo. El estilo me quiere recordar más a fantasía épica que Grimdark. Si es adulta pero yo no veo Grimdark. De este autor estoy a menos de la mitad de El Imperio Fínal, primera novela de la trilogía Nacidos de la bruma. Además es un hombre muy conocido en el ámbito fantástico por trabajarse mucho los sistemas de magia de sus novelas y por tres “polémicas” leyes sobre la magia y los sistemas de magia. Yo las he leído en estas tres entradas (en el blog Fantifica se pueden consultar) y con sinceridad, me parecen de lo más cabal que se puede decir.

Andrzej Sapkowski

Este quinto autor, creo que es necesario ponerlo por ser el autor creador del un personaje interesante, Geralt de Rivia, cazador de brujas y mejor persona. Andrzej llegó por una intensa campaña sobre su trabajo a través de dos frentes, sus escritos y los juegos de consola u ordenador que se bebía un buen amigo. Por su intensidad en la recomendación decidí cogerme los dos primeros libros de la saga y después flipé con la cantidad de libros que ha sacado y el desarrollo del mundo, a parte de los juegos de ordenador. Tanto ha sido ese desarrollo que hasta tiene varios juegos de mesa y uno de rol. Los libros que tengo son El último deseo a la mitad y La espada del destino pendiente.

En España

Todos los derechos reservados del autor de la imagen y portada

Como podréis ver, los deberes de cara a autores internacionales los llevo a medias, conozco a lo que se considera la punta de lanza y referencia aunque no tengo leído todo lo que hay que leer, pero si miro en nuestra piel de toro, bueno, no conozco autores destacados españoles, vergüenza me doy de mi mismo. Tanto en librerías como en una búsqueda en internet he podido conocer a Aránzazu Serrano con Neimhain, también un artículo en Xataka donde presentan a seis escritoras de fantasía y en el Fogón una relación de escritores de fantasía juvenil.

Por lo que solo se puede solucionar esto volviendo al principio de la entrada: haciendo los deberes, formándome más leyendo a autores españoles.

Así que si tenía planeado 30 libros para este año, ese planning, como se puede ver e intuir, hace aguas por todos los lados y además necesita de incorporaciones.

Saludos y besos a todas y todos.

Terror y Yo: interacción y propuesta

Estoy terminado un taller de escritura, del que es muy posible que hable en otras entradas y que seguro saque por este blog los escritos presentados en el mismo, donde la propuesta consiste en encuadrar un escrito dentro del género del terror.

Cuando lo vi, lo primero que pensé es “nunca he escrito nada de terror y leído muy poco” y eso que tengo tres buenos tomos de la colección gótica de Valdemar del señor Lovecraft y Drácula de Bram Stoker en mi estantería, además de la serie completa del Pistolero de King.

El caso es que he leído muy poco porque me da miedo, obvio, pero eso ha hecho que esta propuesta se me esté antojando complicada como poco. Un primer intento, tras leerlo (y asumiendo que todo primer y segundo borrador en mi caso, son una mierda pinchadita en un palo) no me ha dado ni un repelús ni nada por el estilo, por lo que empiezo a comprender dos cosas:
a) Que el género del terror para mí no es, por el momento.
b) Que lo leído y reposado, pesa al escribir.

Es decir, que veo en mis propias carnes el hecho de que para poder escribir bien y sobre todo escribir del género que te propones, se debe leer bastante del género. Y muchos me diréis que he descubierto la rueda y en un pequeño rincón de mi mente es así, la he descubierto porque me da la sensación que se puede caer en el error de pensar que si uno puede escribir tal o cual género, o subgénero, cualquier género afín, con dos toquecitos, también puede ser dominado y no, caballeros y señoritas, no es así.

El terror siempre se engloba junto con la fantasía y la ciencia ficción, mis campos de escritura elegidos y lo que me gusta leer, claro está. Últimamente el grim dark, ese estilo sucio, barriobajero, sobrecargado, oscuro y muchas veces falto de esperanza se está colando en mi estantería, algo de donde podría salir terror, pero es incorrecto pensar eso.

¿Qué me propongo entonces? Pues realmente, para solucionar la situación que se me ha generado en el curso, voy a reservar el relato escrito por si llega la fecha de entrega y no he podido mejorar nada, para enviarlo. Si consigo escribir algo más acorde a las especificaciones del ejercicio, pues gustosamente lo mandaré y éste primer relato creo que lo pondré en el blog. ¿Y por qué arriesgarme a mandar algo que no está bien? Por dos razones, la primera porque es mi percepción y una de mis cualidades es que soy bastante perfeccionista, por lo que igual lo que pienso que es una cagadita de babuíno puede salvarse y si no es así, el tutor podrá señalar tanto a mi como a mis compañeros lo que no hay que hacer, pues de todo se aprende.

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