Hay algo que no nos suele gustar y es el exceso de información cuando no la buscamos, algo que se conoce como infodumping. Y en el caso de los libros y las partidas de rol, aunque genera efectos diferentes, da el mismo resultado final: disgusto y sensación de fallo en el producto. 

Es cierto que los creadores, escritores y directores de juego, tienden a presentar más partes de lo necesario de sus creaciones, por lo que de forma inconsciente muchas veces (y otras no tanto) meten información extra de sus mundos o de los entornos de aventura en forma de perlas. Si estas perlas están bien dispuestas, dosificadas y presentadas, el lector y el jugador se las traga con gusto y puede hasta disfrutarlas como un añadido que da color.

¡Ay! Si esa perla que crea el autor, en realidad es un piedrolo gigantesco y con aristas. En ese caso, el lector y el jugador, o incluso antes el director de juego mientras prepara la aventura, se encuentran con tal mastodonte que o lo digieren malamente o lo desechan y no le prestan atención.

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