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Mes: enero 2020

El Tema del texto La cuestión profunda del escrito

Nos parezca extraño o no, cuando leemos un libro, relato, cuento, novela, vemos qué historia nos cuenta el autor, si escarbamos un poquito (a veces no es necesario), descubrimos la trama y el argumento y si está bien escrita, somos expuestos al tema del texto pero sin darnos cuenta de forma directa.

El tema y yo

He de reconocer que hasta hace bien poco, más o menos el tiempo que llevo formándome para escribir mejor, a parte de lo que estudié en BUP y COU, que veo que solo memoricé para pasar Lengua y Literatura, cuando leía un libro solo buscaba una cosa: entretenimiento, evasión. No me paraba a mirar más allá de la historia que me contaban, cómo terminaba y si me gustaba.

Pensaba «libro leído, me ha gustado. A ver qué leo ahora», y ya está. Nada más. Eso de intentar identificar cómo está escrito, la trama, subtramas, sistemas de magia o sociedades utilizadas, no pasaban por mi mente, solo un «El Silmarillion mola, ¿por qué se quejan tanto?».

Así que ni os cuento eso de descifrar el tema que el autor me presentaba en esa obra. Ahora, que considero que necesito aprender más, es cuando me pregunto ¿pero qué tema hay aquí? ¿Me he enterado de algún tema alguna vez?

Con todo esto so quiero decir que si esperáis encontrar en este artículo una forma de identificar temas en un escrito, no sigáis leyendo, que no lo va a haber. Más bien quiero presentaros una pequeña reflexión sobre lo que yo entiendo a día de hoy sobre el tema de una obra y poco más. Seguro que con más tiempo, experiencia y bagaje, podré completar esta entrada de blog.

Las aguas del fondo

El tema literario de una obra es la idea subyacente a toda ella, es el concepto último que impregna todo el texto y que es lo que el autor quiere presentarnos.

Yo lo quiero ver como el agua que hay al fondo de un pozo. Esa agua, está ahí, baje o no el cubo, se limpien las paredes de vegetación o no e imprime de una sensación de frescor todo lo que hay.

Cuando te acercas a el, sabes que está allí porque puedes olerla, sentirla, escucharla si cae algún guijarro y no es necesario que la toques y la veas para asegurarte de que está. Así es un tema bien presentado, algo que engloba todo lo que se lee.

¿Hay un tema solo en el escrito?

Por lo que he leído de la cuestión, ya que la experiencia la tengo que realizar, no siempre hay un tema solo, sino que es posible que haya varios. Es verdad que si hay varios, tienen que tener algo el común y seguro que realmente habrá uno con más peso que el resto, un tema directriz por llamarlo de alguna forma.

Tipos de temas

Hay una cantidad ingente de temas, tantos como puedas imaginarte tu. Pero también he de decir que no hay nada nuevo bajo el sol, que son los temas que conmueven a la especie humana desde que es una especie sintiente e inteligente y con un lenguaje.

Por lo que no creo que podamos esperar novedad alguna en esto cuando cojamos el siguiente libro.

Estos se pueden expresar en forma de una palabra, amor, odio, miedo, envidia, dolor… o en una frase corta, amor al prójimo, odio entre iguales, miedo a lo desconocido, envidia de poder, dolor ajeno… e incluso con una frase un poco más elaborada, pero corta. Si un tema de una obra lo expresas en un párrafo tan largo como el que estás leyendo, o no es el tema o no sabes como resumirlo.

¿Es necesario identificar el tema?

No creo que sea necesario determinar el tema de un texto si eres un lector que buscas entretenimiento. Yo me he pasado más de veinte años sin hacerlo, los libros me han gustado y han realizado su función. PEEERO si eres curioso o si quieres saber más de la obra que tienes entre manos, siempre es interesante y a veces necesario determinar el tema o lo temas que TU como lector has detectado en el libro.

Porque esta es otra de las cuestiones interesantes, que el autor haya sido consciente de plasmar un tema y considerarlo principal o importante y algunos lectores no lo consideren así, tomando otro tema como principal.

Para concluir, os dejo aquí dos enlaces a dos artículos donde también abordan esta cuestión.

Midian: Vientos Circulación atmosférica

En entradas anteriores hemos tratado aspectos de la atmósfera de Midian, su composición y los efectos de la luz sobre ella, dando como resultado un color determinado al cielo y ésto influenciando en la vegetación. En esta entrada vamos a fijarnos en otro elemento de Midian, los vientos.

Y vamos a comenzar con la circulación de esa atmósfera, una de las consecuencias más importantes de la temperatura.

Temperatura

Partiendo de la base de que Midian se encentra a una distancia idónea de su estrella para albergar vida, podemos pensar que presentará cosas equivalentes, sino iguales a la tierra que conocemos.

La cantidad de calor que se acumula en el aire por la incidencia de los rayos solares, se puede llamar temperatura. Esta temperatura varía a lo largo del tiempo en los diferentes puntos del planeta. A lo largo del día, las temperaturas altas las tenemos alrededor del mediodía mientras que las más bajas se dan justo antes del amanecer.

También según donde nos encontremos hay variación, en el ecuador y cerca de las grandes masas de agua, la temperatura es más alta. Mientras que si nos acercamos a los polos o subimos de altura por la presencia de montañas, esa temperatura va bajando.

Todo lo comentado anteriormente se da en la tierra, gracias a su inclinación del eje de rotación, un detalle que no tenemos en cuenta casi nunca y que damos por sentado. Es decir, que porque la tierra se encuentra inclinada 23,5º respecto al plano solar, tenemos las estaciones que tenemos y la identificación de regiones polares y ecuador, por la temperatura existente a lo largo del año.

Pero en Midian, este ángulo de inclinación, que existe, es más pronunciado, en concreto es de 56º ¿y qué implica esto? pues bastante. Esta inclinación más pronunciada que en la tierra, provoca que la incidencia de la radiación solar sea diferente y la localización de las regiones polares y ecuatoriales cambie.

De tal forma que si en la tierra había dos regiones polares y una ecuatorial, en Midian es al revés, hay una región polar central localizada en el ecuador de la esfera y las regiones polares tienen clima ecuatorial. Un sindios, pero correcto.

Polo central y casquetes ecuatoriales

Si nos paramos a pensar un poco esto, aquí hay chicha de la buena. Todo al revés de lo que conocemos. Eso si, las estaciones se mantienen, hay primavera, verano, otoño e invierno y estas estaciones se presentan del mismo modo que en la tierra, el invierno austral se corresponde con el verano boreal.

De cara a la temperatura, este cambio implica que en la región ecuatorial se va a dar un cinturón de hielo que circundará todo el planeta y al ser un planeta con mucha masa de agua, podrá provocar que los hemisferios estén incomunicados, eso si, dependiendo del nivel tecnológico de las sociedades que vivan en cada uno.

Pero además, la circulación de los vientos y las corrientes oceánicas se van a ver afectadas de algún modo.

¿Hay más sorpresas?

Quedan dos aspectos a tener en cuenta, uno de ellos es la polaridad de campo magnético. Realmente que esté el norte en el mismo punto que en la tierra en la actualidad o no, es algo muy menor en comparación con lo anterior. Por comodidad propia, el norte estará donde está ahora en la tierra.

La velocidad de rotación de Midian, es decir, la duración del día ¿podría ser diferente a la de la tierra? por su puesto que si, pero no va a ser así por dos razones, la primera, porque al hacer los cálculos para saber cuánto dura un día en este planeta, me salió 24 horas.

Y la segunda razón, que con tantas cosas cambiadas y de importancia, si encima hago que el día sea más largo o más corto, a mi se me colapsa la mente y creo que haría más complicado la escritura.

Vientos

Si he comenzado con la temperatura es porque tiene relación directa con la dinámica de los vientos. La luz sola no incide de igual modo en la superficie del planeta (de ahí la inclinación) y eso provoca que se generen zonas de altas presiones y bajas presiones.

En la tierra, las zonas donde incide más el sol es en el ecuador, que llegan de forma casi perpendicular. Este aire caliente asciende a capas altas porque pesa menos y con este ascenso, arrastra aire frío de las regiones tropicales creando un cinturón de bajas presiones.

A su vez, en los polos, la incidencia en menor y hay más aire frío, que da lugar a altas presiones, a aire pesado. A partir de estos dos puntos importantes, se crea la circulación en capas altas del aire, creando los vientos predominantes. En Midian los vientos son diferentes.

Por la inclinación, la región ecuatorial es la zona más fría del planeta y en ella es donde se genera un cinturón de altas presiones, un lugar donde predomina el aire frío y los polos es donde se dan las bajas presiones por la alta temperatura del viento.

Esta configuración provoca que el movimiento de las grandes masas de aire sea al contrario que en la tierra.

En este vídeo de Artiflexian explica un poco cómo definir esta circulación atmosférica en un mundo creado.

Importancia de estos vientos en el worldbuilding

Pues como todo es relativo. Si buscas fundamento en tu mundo, explicaciones a lo que ocurre y además te gusta dejar los cabos más o menos atados, puede interesar cómo funcionan las corrientes de viento.

En el caso que tu mundo sea como la tierra, el trabajo lo tienes bastante avanzado y esta página además explica muy bien cómo son.

Si tu mundo es submarino, también te interesaría conocer los vientos existentes porque tienen importancia en cómo se comportan los mares y océanos, en sus corrientes.

Y si haces el mundo a tu manera, como Midian, interesa más conocer cómo serían los vientos en ese planeta por varias razones, pero las de más peso desde el punto de vista general son, el comportamiento de las corrientes marinas y la navegabilidad.

Varias cuestiones interesante del viento

A ver, antes de seguir vuelvo a recordar lo siguiente (como un mantra): «Todo lo que se desarrolle ne worldbuilding no tiene por qué aparecer en el escrito«.

En el caso de la navegabilidad, el ejemplo claro de su importancia lo tenemos en el descubrimiento del continente americano.

Si tu novela de fantasía requiere de la navegación a vela, puedes hacer que los barcos vayan donde quieran, sin tener en cuenta esto o puedes ver qué rutas marítimas son viables y cuales no, sin meter magia por medio.

Y conociendo esto, hay muchas cuestiones que se pueden considerar como por ejemplo, el descubrimiento o no de un terreno por parte de una cultura.

Por ejemplo, el Mar Angosto que separa Poniente del continente grande de Canción de Hielo y Fuego es un espacio donde los vientos y las corrientes facilitan el tránsito entre ambas costas, por lo que hay intercambio cultural, de mercancías y facilitó la llegada de los Primeros Hombres a Desembarco del Rey, con la consiguiente conquista.

De esta forma puedes crear historia y dar explicación sin utilizar la magia de por qué hay un tipo de especie pensante en dos continentes separado por mar.

Como podéis ver, puede ser interesante conocer un poco los vientos en general, y ya no me meto en los vientos locales, los de mar a tierra y viceversa, eso será cosa de necesidad mayor en realidad.

 

Reto de lectura para el 2020 o cómo repetir el reto de lectura 30 en 12

El año pasado, al poco de comenzar este blog, pensé en crear una entrada donde presentaría un reto de lectura. La idea inicial consistía en darle un repaso a mi biblioteca y buscar una forma de motivarme para leer más y leer libros que tengo cogiendo polvo.

Ese reto cristalizó en una lista de treinta libros que tomé de las estanterías y publiqué en goodreads para hacerle seguimiento. Quería leer y disminuir la pila de pendientes. La entrada es esta: Reto 30 en 12.

El seguimiento a dicha entrada llegó casi en invierno con otra entrada, ésta, donde hacía balance de cómo iba. Realmente, tanto en números como en el propósito inicial no iba nada bien, pero estaba contento.

Resumen final del 2019

Bien, pues he de decir que de los planteados inicialmente y que la lista se puede ver en la segunda entrada, me terminé de leer siete (Imperio final, La espada del destino, El último deseo, El nombre del viento, La voz de las espadas, Legión y El alma del Emperador, El halcón maltés), luego me leí tres comprados en el 2019 (Ocho millones de dioses, Entre extraños y El sueño del otro).

Como podéis ver, me faltaron nada más que veinte libros para completar el reto, nada… una miajilla. Si nos centramos en los números, solo se puede decir que no me fue nada bien y que se nota que eso de hábito de lectura no tengo, y es cierto.

Lo perdí tras dejar el doctorado, entrar a trabajar con un horario nada flexible y quizás lo que más ha influido, ha sido el ser padre. Hasta la fecha, llevo mucho tiempo sin ser capaz de centrarme en una cosa más de diez minutos, por lo que es difícil crear ese hábito tan sano y necesario para todos, pero especialmente interesante para los escritores o aprendices de juntar palabras.

Ganancias del reto

Pero en realidad no me fijo en esos números, me fijo en que he sido capaz de leerme diez maravillosos libros, cuando antes terminar un artículo del periódico era un esfuerzo titánico.

Además he leído, al menos un libro de cada uno de los exponentes actuales de la fantasía, cosa que me ha venido genial para salirme de los clásicos, que era lo que conocía hasta el momento.

En conclusión, que me ha venido muy bien. Si bien todavía no tengo ese hábito de lectura, si es cierto que me acuerdo todos los días (tanto por mi mismo como por mi calendario) que tendría que leer un poco. Y ¡hasta lo echo en falta!

Año 2020

¿Y qué tengo pensado para este año? En principio, tengo que seguir con la lista de goodreads, mantener los que no me he leído del año anterior e intentar tener la fuerza de voluntad necesaria como para no añadir más libros.

Por ello tengo que ser bastante fiel a lo planeado con anterioridad, mantenerme recto en mis objetivos y por lo que más quiera, ¡ No pasar por la Casa del libro o Santos Ochoa!, algo harto difícil porque son dos lugares preferidos a los que me acerco cuando no tengo nada que hacer.

Pero además de todo esto, hay algo que voy a hacer, que me he apuntado de cabeza y es un juego propuesto por Javier Miró donde cada participante puede cuantificar los libros leídos por él mediante un conjunto de puntos. La entrada donde se explica todo esto es la siguiente.

En ella podemos ver una forma amena y un tanto diferente de plantearnos la lectura, y además, si eres capaz de leer más que Javier, que el año pasado se volvió a zampar cien libritos, te llevas un regalo.

Yo se que no lo voy a conseguir, por el momento no soy capaz, pero todo llegará. Si es cierto que la forma de dar puntos está pensada por Javier para incentivarse a el en determinados aspectos de su forma de elegir libros y pero la fuente de la idea es muy buena, porque cada uno puede modificar los puntos en función de gustos y necesidades.

Yo voy a seguir la forma de puntuar propuesta porque inicialmente mi objetivo es intentar leer esos treinta libros, no conseguir chorrocientosmil puntos.

El siguiente paso en el reto de lectura

Así que en una entrada posterior, si os interesa, pondré el enlace a goodreads para que podáis cacharrear entre mis gustos literarios y sobretodo, pondré una lista con los libros para este año.

Además procuraré reseñarlos todos y añadir los enlaces a la lista por si hay interés en conocer mi opinión sobre ellos.

Bueno, ¿Y vosotros qué planes de lectura tenéis?

Personajes: Deseo Algo necesario para ser creibles

 

Todos queremos algo, todos tenemos un deseo, dos o infinitos y nos movemos de una forma u otra para poder satisfacerlos. Algunos son tan sencillos como comer algo en un momento determinado (bueno, vale, se suele llamar antojo, pero es lo mismo) pero otros pueden ser tan complicados como ser un escritor que una las virtudes de …….. (póngase el autor que más se desee) y los personajes de una novela también tienen deseo.

Y esas sensaciones, esas ideas motivadoras, son un motor importante para nuestra vida. Un parte importante de las acciones que llevamos a cabo, de las decisiones y de las elecciones están motivadas, influenciadas o desencadenadas por nuestros deseos. Entonces ¿por qué no tener en cuenta el deseo para nuestros personajes?

Motivación y deseo ¿van de la mano o se encuentran esporádicamente?

Para que un lector se quede en el libro que tiene entre sus manos, para conseguir que siga pasando páginas, hay que cuidar varios aspectos. Entre ellos la creación de los personajes principales. Ya he ido comentando anteriormente aspectos y el deseo de los personajes entronca con sus motivaciones y las obligaciones.

Como ya he dicho en la entrada que te he añadido antes, las motivaciones empujan a la acción al personaje y una motivación se forma por la interacción de varios factores, entre ellos el deseo.

Y es que puede ser uno de los factores más determinantes a la hora de crear una necesidad y conseguir motivar a alguien. Por eso es muy interesante, diría necesario, tener presente los deseos del personaje, al menos los relacionados con las motivaciones que le empujen en la historia.

Con tener un deseo definido es muy posible que sea suficiente para nuestros personajes . Por ejemplo, si tenemos un personaje que es un administrativo gris que no están nada contento con su trabajo, queda patente que un deseo creíble es “cambiar de trabajo”, incluso puede ser simplemente un «salir de aquí, da igual a donde.”

Con esta idea, ya nos queda claro cómo puede actuar nuestro administrativo si encuentra una oferta de trabajo que entra escrita en un papel viejo, arrugado, con tinta marronácea y letra caligrafiada, por debajo de su puerta después de llegar a casa de un gris y aburrido día en la oficina.

Tipos de deseos

Los deseos pueden ser muy variados, aunque realmente se pueden clasificar en dos tipos, deseos conscientes y deseos inconscientes.

Los deseos conscientes son todos aquellos que tenemos presentes en nuestra mente y somos conscientes de su presencia, así como de su acción sobre nuestras decisiones. Si pasa algo acorde con esos deseos, normalmente actuamos en consecuencia a ello y nos alineamos con ese plan de acción.

En los personajes, los deseos conscientes son aquellos que son dichos o insinuados claramente por la narración y además son los que ayudan al lector a prever cómo reaccionará frente a problemas y conflictos que choquen de forma directa contra dichos deseos. Este tipo de deseos son creadores importantes de motivaciones.

Es fácil actuar contra un deseo consciente, siempre que valoremos las consecuencias de seguir ese deseo, por ejemplo, en un diabético de tipo II goloso, el deseo de comer un donut de chocolate recién hecho, es muy fuerte pero las consecuencias son graves, por lo que puede actuar contra dicho deseo, con esfuerzo, pero puede.

Además es muy fácil justificar decisiones tomadas acorde con estos deseos, ya que muchas veces son decisiones que se alinean con las motivaciones, por lo que todo va correcto.

Toma uno de aquí, que seguro te sirve para tu personaje

 

Deseos ocultos

Pero ¿qué pasa cuando nosotros nos encontramos haciendo algo que visto desde fuera no es coherente con lo que se espera? ¿Qué pasa cuando un personaje hace algo completamente inesperado, no relacionado con las motivaciones del mismo y sin explicación alguna?

En el caso de nosotros, es algo bastante complicado de explicar, porque hay miles de variantes y de información que nos llega en todo momento, por lo que no se puede dar una explicación rápida de por qué tal o cual persona, tan normal, ha decidido romper con todo el mundo y marcharse a Turruncún de abajo a vivir como un ermitaño.

Incluso esa misma persona puede que no tenga ni idea de por qué, pero seguro hay algo oculto que ha actuado en un momento determinado.

En cuanto a los personajes, es más fácil de explicar (creo yo), o el escritor ha metido la gamba mientras escribía o existe un deseo oculto fuerte que no conoce el personaje y provoca que tome esas decisiones aparentemente sin razón. Un post sobre este tema en Centauro de Orión, habla sobre ellos y es muy interesante.

Bien, pero yo, como autor, ¿cómo se qué mis personajes tienen algún deseo? La primera forma que se me ocurre, si no han sido presentados en la ficha de personaje, es intentar ver qué motivaciones presenta dicho personaje en la historia y a partir de dichas motivaciones escarbar un poco para poder ver qué deseos pueden justificarlas.

Por ejemplo, yo tengo a Caius Malabarner, un piloto espacial freelance, con bastantes deudas, asentado en la región, acomodado al trabajo y cansado de realizar siempre las mismas rutas de transporte en el subsector Andrómeda, su motivación para trabajar en este subsector es la libertad que daba ser el patrón de una nave.

En su última entrega de mercancía le ofrecieron llevar a un pasajero. El destino, un planeta casi fuera del subsector y que no está dentro de las rutas ni principales, ni secundarias. El dinero que le ofrecen por el transporte no llega ni a cubrir los gastos del viaje pero el acepta casi sin pensárselo. ¿Por qué?.

Veamos un poco lo que tenemos aquí, algo creado a vuelapluma. Caius es un piloto con ganas de ser su propio jefe, que es bueno pilotando naves, también tenemos a un Caius cansado de la rutina aunque asentado en un lugar donde conoce los riesgos, las rutas. Caius es un personaje que tiene todo hecho pero una insatisfacción y parece creciente.

El hecho de estar aburrido ya implica un deseo claro de cambio, por lo que sería ya razón suficiente para embarcarse en esa aventura, de viajar a lo oscuro del subsector. Pero debe haber algo más para marcharse sabiendo que no le va a sacar rentabilidad suficiente al viajero y no se puede decir que esté holgado de dinero.

Aquí,las razones de su decisión pueden que sean muchas y diferentes. Sin conocer más de su historia previa, no podemos saber si hay algún deseo oculto que él mismo desconoce, el que haya sido quién le ha empujado a tomar la decisión.

Relato corto Corre pajarito, corre.

Seguía con cuidado a la mujer que tenía delante. No quería ser brusco por lo que se deslizaba con cuidado o empujaba despacio para abrirse paso. Los transeúntes al ver su cuera de ante y el tahalí con el florete, símbolos inequívocos de la guardia de la ciudad le ayudaban a desplazarse de ese modo. «Más vale que ese pajarito no se me escape».

  Los olores a orines, el chapoteo y la humedad que traspasaba la suela de la bota de cordobán le ponía la piel de gallina. Miraba con cuidado entre los transeúntes. La luz resbalando en los cristales de las tiendas y en los charcos, provocaba que entrecerrase los ojos. Un dolor leve nació e sus sienes, como si el pañuelo anudado apretara más que esta mañana. El fieltro húmedo pesaba, las alas del chambergo caían a ambos lados.

El golpeteo de la funda del florete contra el muslo le recordaba que debía tener cuidado porque podía engancharse con algún faldón de los tenderos o peor aún, cruzarse con otra arma y provocar un duelo no deseado.

  El rumor de pasos, golpe de cascos y roce de ruedas con el empedrado le impedía saber si su objetivo aligeraba el paso o corría, por lo que buscó un hueco entre la gente que tenía delante intentando observar a su presa mientras se mordía el labio inferior. Aguzando el oído, notó como el ritmo de la calle cambiaba levemente. Hacia su izquierda. Dio un respingo y corrió hacia donde había escuchado el deslizar de pies, el roce de una capa corta de cuero con la esquina y el leve chasquido del borde al viento.

  Sus pasos resonaron en esa calle generando un eco húmedo, sordo, corto. El dolor descendió a la nuca y los músculos del cuello se le tensaron. Un latigazo gélido recorrió media espalda pero miraba atentamente al frente. Olisqueó un momento. El orín no estaba, la menta mezclada con jabón le llegaba junto con roces suaves de ropas colgadas.

  A varios metros la silueta que ya se había aprendido se insinuó entre las sábanas, como un artista tras el telón. Y desapareció. Corrió agarrando el pulido pomo del arma y apartó con la mano libre el falso telón. La fuerza provocó un chasquido, un rasgar y quedó envuelto en una blancura mentolada. Cuando consiguió quitarse la sábana de encima pudo ver a una anciana sentada en un taburete, la capa de la joven frente a sus pies.

—Hijo —con voz temblorosa le interpeló. —¿Qué busca un joven guardia por este arrabal? —En su mirada se dibujaba la sonrisa que no aparecía en su rostro mientras jugaba con un lapislázuli de su colgante.

—¿Ha visto pasar una joven, pequeña, de pelo rubio, con esta capa? —dijo mientras pateaba la tela oscura del suelo.

—Estos ojos viejos no mantienen la luz como antes, pero mis orejas no me engañan. —apuntilló mientras señalaba hacia su derecha, hacia una puerta entreabierta de una bajera. Salió corriendo mientras maldecía.

Su primer día en la guardia no fue en absoluto como había deseado y que se le escapase esa ladronzuela le dolió más en el orgullo que en la pierna rota con la que terminó por no mirar donde pisaba cerca del puerto.

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