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Mapas y dibujos, ¿herramientas de escritura?

En el poco tiempo que llevo escribiendo, para mi por ahora, me he dado cuenta que muchas veces solo con la idea no llego a enterarme de donde estoy. Eso ha provocado que me ponga a esbozar mapas y dibujos de lugares para ubicarme.

Imaginación y composición de lugar

No se muy bien cómo trabajarán otras personas, si con su imaginación es suficiente o buscan imágenes y lugares en fotos. Yo necesito sacar los lugares a un papel para poder enterarme de dónde se ubican los personajes, las posibles escenas e incluso, para poder mejorar las descripciones de las mismas.

No soy muy bueno para las medidas de longitud y las distancias, por lo que se me hace difícil ponderar, por ejemplo, cómo de alto es un edificio, cuanto puede ocupar una iglesia o incluso la superficie de un campo de fútbol. Eso hace que no me sienta seguro con la descripción de las ubicaciones, por lo que recurrir a mapas y dibujos es algo que se presenta casi necesario.

Además me viene muy bien para fijar zonas del escenario que puedan ser importantes para el relato y que se mantengan «inalterables», es decir, que si he localizado la panadería a dos casas de la iglesia y en esa panadería tengo pensado que haya un asesinato, al localizarla con precisión, disminuyo las posibilidades de que esté bailando por todo el pueblo y que siempre haya la misma distancia.

Procastinar trabajando

El hecho de que necesite esas «ayudas», hace que invierta bastante tiempo con dibujos y bocetos. Pero no solo con eso, sino que me dedico a andar por la red, por lugares pocos sospechosos de generar problemas de productividad, como puede ser Pinterest ( este tablero mío o este otro) o el propio google maps, por lo que puedo estar mucho tiempo buceando por la red de redes.

Eso hace que se pueda plantear la pregunta ¿hacer mapas y planos puede ser una forma de escaquearse de lo que toca hacer, que es escribir?

A esto hay una entrada en el blog de Centauros de Orión, que se titula «Dibujar mapas también es escribir«, que plantea qué implica hacer estos esquemas al autor. Yo estoy bastante de acuerdo porque realmente lo veo más como una herramienta, como he comentado antes pero tiene un gran riesgo, que es perderse en la profundidad de campo o de detalle.

El esbozo de un mapa (un poco desenfocada la foto) de una región donde quería localizar un relato…

Detalles, detalles, ¿hasta dónde?

Este apartado lo he titulado con dos palabras contradictorias y ¿por qué?, sencillo, porque este tipo de trabajo tiene un reverso oscuro que te puede atrapar engañándote de una forma muy sibilina y es haciéndote creer a ti mismo que todo lo que dibujes, plasmes en el papel, es necesario. ¡ERROR! no es necesario todo, una parte si, el resto PUEDE ser útil. Recalco la palabra «puede» porque es una posibilidad, porque quiero dar a entender que no siempre servirá par algo más que el gusto de ver un mapa con todos los arbolitos dibujados o con todos los picos de una pequeña cordillera con un nombre o con todos los listones del suelo de la taberna delineados.

Yo soy amigo del detalle en estas cosas, me da seguridad tener todo bien atado, hasta para los planos que preparo para partidas de rol, pero soy consciente que hay partes del pueblo en el que estoy trabajando, por ejemplo, que me basta con saber que es una herrería y no necesito saber el árbol genealógico de los dueños de la misma, por muy tentador que sea esa coletilla que aparece en la mente… «por si acaso…». NO, es necesario saber dónde parar.

Una manera de ayudarnos a parar es crear una lista de los elementos indispensables en el plano o dibujo, los que son necesarios si o si, luego de los importantes, que suelen ser elementos cercanos o complementarios a los necesarios y por último, los útiles. Después comenzar a trabajar con esas listas en ese orden. Así se puede reducir esa vocecita que siempre nos empuja a poner más y más.

Herramientas útiles pero no imprescindibles

A mi me encantan estos dibujos y como he comentado antes, se me hacen necesarios pero entiendo y considero que, en realidad, solo son una herramienta más de la que podemos echar mano en cualquier momento. Por ello no es necesario obcecarse en tener que dibujarlo todo, a veces con tener una foto de un paisaje sacada con nuestra cámara o por internet, sobra y además así disminuimos el tiempo invertido en esto para poder ponerlo en otra parte como puede ser planificación o escritura.

Por tanto, considerar los mapas y dibujos como tal, aunque para mi tienen un extra y es que pueden servir como acicate para crear más historia u otras historias. No descartéis el poder de la imaginación junto con la potente pregunta ¿Y si…? mientras miras un mapa, plano o dibujo.

Las ideas puede saltar desde ese lugar a tu mente, a veces hasta de forma inconsciente y después de un tiempo, esa idea crece y te lleva de nuevo al dibujo.

Y vosotros, ¿abusáis de los dibujos, mapas, esquemas? ¿tiráis más de internet? ¿o quizás pensáis que eso de garabatear en un papel no es escribir?

Publicado enEscritura

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