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¿Vino o Cerveza? dudas de un constructor de mundos

Comenzamos en nuevo curso con una entrada mixta, donde intentaré explicar una duda que me ha surgido con referencia a las bebidas alcohólicas y la importancia que puedan tener este tipo de detalles en la creación de mundos.

En medio del verano he terminado los cursos de Escuela de Escritores en los que estaba embarcado, véase: Pensar tu novela, Pensar tu novela histórica y Psicología del Personaje. En dos de ellos han surgido ideas que tienen base para poder desarrollar (algunos diría que son ideas con chicha), estando una de ellas está directamente relacionada con un objetivo que tengo a corto-medio plazo que consiste en escribir una novela corta histórica.

Origen de la duda

Me encontraba escribiendo la misma escena con tres tipos de narradores diferentes para intentar decidir qué narrador le viene mejor a la historia (ejercicio propuesto en el curso de Pensar tu novela histórica), cuando me entró una duda: ¿qué bebían en las tabernas, vino o cerveza?. De forma instintiva elegí vino, puse una nota tipo “revisa esto” y seguí con el experimento. La escena se localiza en Palestina alrededor de 1145, en los reinos cruzados de Outremer con un protagonista occidental, nacionalidad todavía no determinada.

La cuestión es que la duda se había acantonado en esa parte del cerebro desde donde se acantonan los pensamientos, dudas, ideas y es complicado sacarlas a no ser que te centres en su resolución, por lo que al final decidí prestarle la atención que me demandaba.

He empezado rebuscando información en los libros de historia que tengo como consulta referente pero éstos poco hablan de bebidas, se centran más en si Fulanito gobernó Turruncón o Menganito se lo cepilló porque no le gustaba su barba, por lo que de poco me han servido para este menester, pero algo si que he sacado y ha sido una relación de los cultivos de la región, sabiendo de esta forma que tanto la uva como la cebada, trigo, manzanas y otros frutales estaban presentes. La materia prima estaba en la zona.

A esta imagen le falta una mano apareciendo por la parte superior derecha

Ramificación de dudas

Esto me llevó a otra pregunta ¿qué bebían las clases nobles? ¿vino, cerveza? ¿y el resto? Estas nuevas incógnitas me desviaban un poco de la búsqueda inicial, pero tenía su interés. Prosiguiendo, el vino es un producto de fermentación… espera, otra duda ¿y las bebidas tipo whisky, las de destilación? En esa época ya se conocía el proceso destilatorio, ¿no podrían estar presentes de alguna forma? Pues no, el proceso de destilación alcohólica para conseguir un resultado refinado y de consumo masivo más allá de preparados especiales y concretos realizados a modo de medicinas, se dio más tarde. Bien, ya hemos aclarado algo.

Volvemos al vino. Es un producto de la fermentación del mosto de uva, su conocimiento es desde hace mucho tiempo, se data en la Edad del Bronce. Esto implica que para 1145, la producción de vino en casi cualquier lado es conocida y realizada. La siguiente pregunta es ¿y quién lo tomaba? ¿todo el mundo? ¿solo unos pocos? A esto la respuesta que encontré me ha parecido curiosa y además interesante. La uva recogida sufría varios prensados y los diferentes mostos, de mayor calidad a menor calidad, se reservaban para las diferentes clases sociales, de forma que el primer mosto era para los vinos de la nobleza y el resto de mostos, para las demás clases sociales, llegando a servirse casi vinagres en tascas de mala muerte y para la gente más pobre.

Otro detalle es la forma en la que se preparaba el vino, una vez fermentado. Para las clases altas, ese mosto fermentado era servido mezclado con agua o diferentes especias como pimienta, jengibre, clavo, cardamomo, nuez moscada, azúcar, así como caliente o frío. Para las clases medias y bajas, lo normal era tomarlo con agua, bajando así el grado alcohólico y haciéndolo más suave, menos seco. Las especias, dependiendo de la capacidad adquisitiva de la taberna o de la familia, alguna especia podía añadir pero poco la verdad. El tema de aguar el vino era común y normal, por lo que las quejas no serían por no tener agua, sino por aguarlo tanto que casi no sabría a vino, cosa es que, en más de una tasca ocurriría. La consecuencia de demasiada agua en el vino era que el personal no se emborrachaba, pero eso no gustaba y por tanto, el tabernero que abusaba del agua en su vino, no era bien visto.

Por el otro lado, había casas nobles que llegaban a tomar el vino sin ni una gota de agua, por lo que consideraban al vino como una bebida seca y era un signo de riqueza, amén de las especias que pudiesen añadir.

Agua, rica agua…

Un detalle a tener presente es el agua. El uso y disfrute del agua para beber en esas épocas no era como ahora, que casi no nos preocupamos del estado de la misma. El agua, si no era de manantiales o de pozos, donde ya se ha dado un proceso de filtrado, es un elemento muy peligroso para la salud. En 1145 una colitis que actualmente tratamos con unos yogures y un fortasec, te llevaba al hoyo casi seguro, por lo que el uso de agua era controlado y debía ser agua hervida o de pozo. También es verdad que el grado de alcohol del vino puede ayudar a reducir la carga bacteriana y las tripas de la época también eran más robustas que las actuales. Pero era un factor a tener presente y otro detalle que he leído a raíz de la búsqueda de bebidas fermentadas, es que el vino solía ser común en zonas con relativa urbanización, las bebidas fermentadas más comunes en regiones de campesinos aisladas o donde no podría llegar una barrica de vino medianamente sana, era la sidra.

Bien, por lo leído e investigado me había hecho una idea, me encontraba satisfecho, hasta que noto un toque en el hombre (mental, realmente) y al prestar atención a esa llamada, una idea con cara de pocos amigos me dice ¿y qué pasa conmigo, majo? ¿qué pasa con la cerveza?. Ups, cierto.

El zumo de cebada

Cervezaaaa……

La cerveza, fermentado de cebada o trigo, bebida de las abadías y del norte y centro de Europa, bebida muy pero que muy popular entre germanos, normandos, ingleses, daneses, vikingos de los nortes… vamos, la bebida del norte. Después de leer un poco sobre el origen de la misma, la forma de producirla, su almacenaje, su forma de beberla, me he quedado con dos detalles que son muy importantes. El primero es que la cerveza artesana, es decir la cerveza que se hacía en esa época y actualmente se denomina artesana, era un precioso caldo de cultivo para hongos y bacterias sin no se cuidaba bien y el otro detalle, que en la actualidad a la cerveza conercial se le aplica un proceso productivo llamado pasteurización. De esta forma se elimina todo tipo de vida en el caldo y éste queda estéril.

En 1145 no había pasteurización que valga, por lo que la caducidad de la cerveza era mucho mayor que la del vino y me imagino (porque no lo he investigado) cercana a la de la sidra. Además todavía no estaba normalizado el uso del lúpulo como aditamento para equilibrar su sabor. ¿Y todo esto que significa? Que es una bebida muy centrada en una región de la tierra donde hay una serie de condiciones climáticas y culturales que la hacían prevalecer frente al vino, además de su caducidad. Por lo que en Palestina, beber cerveza, o es producida en alguna región donde habría norteños viviendo, como por ejemplo en el principado de Antioquía, o era muy difícil, por no decir casi imposible que estuviese en cualquier tasca del reino.

Llegados a este punto, ya estaba satisfecho, tenía la respuesta para la escena y realmente, para toda la novela… en cuanto a esto. Ya iba a dar carpetazo al tema cuando, como no, una cuestión me asaltó con nocturnidad y alevosía. Todo muy bonito, pero, ¿no te has dado cuenta que es una región principalmente musulmana?

Y vaya que si. Creo que es bien sabido que las sagradas escrituras musulmanas dejan clarinete que beber vino y jugar a juegos de azar son dos acciones consideradas como pecado, por lo que un buen musulmán debe abstenerse de eso. No voy a entrar en si era algo seguido con rigurosidad o no, pero lo cierto es que los gobernantes musulmanes, entre sus súbditos, debían evitar esas acciones. Que hubiese vino en las familias judías y negocios judíos o cristianos de la zona, seguro, pero antes de la llegada de los occidentales, dudo que fuese una bebida muy fácil de encontrar en cualquier posada. Así pues, si la acción de la novela se mueve fuera de las fronteras cristianas o fuera de poblados cristianos, tengo que cuidar un poco lo que beben los personajes.

Y ahora toca los comentarios sobre wolrdbuilding

Después de todo esto. ¿Y qué tiene que ver con la creación de mundos?

Según he avanzado en esta pequeña investigación para la novela histórica, me he dado cuenta que muchas veces en las historias fantásticas ponemos este tipo de bebidas a mano de nuestros personajes de forma un tanto despreocupada, o por lo menos tengo esa sensación. Pero, ¿alguna vez nos hemos parado a pensar cómo y dónde se produce ese vino o cerveza de nuestro mundo imaginario? ¿tiene capacidades de conservación más allá de las normales? ¿realmente es un producto de importación? ¿perecedero? ¿es un producto que tomarían de forma habitual en esa cultura? ¿es un producto exclusivo de alguna clase social o casta? ¿es utilizado en ritos religiosos? ¿hay reglas, leyes, normas o directrices religiosas que lo fomentan o lo prohíben?

Unas cuantas pregunas que pueden enriquecer un poco más nuestros mundos, aunque sea solo con detalles y con cuestiones que al final solo conocemos nosotros como demiurgos.

Publicado enEscrituraWorlbuiding

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