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Magia en las bases de creación o entorno realista

El viernes pasado, hablando con un amigo, me dijo sin ningún rubor «si hay magia, no sé por qué te estás preocupando en crear un sistema estelar realista» y me molestó bastante en ese momento.

Intenté explicar mi punto de vista al respecto porque no estaba de acuerdo con él y lo único que conseguía como respuesta era un «es magia, puedes hacer lo que quieras sin tanta complicación». Lo dejé por imposible, al fin y al cabo es un amigo y cada uno puede tener su opinión. Pero eso realmente hizo que pensara, después de quitarme el ofuscamiento de la mente, ¿de verdad puedo hacer lo que quiera? ¿Un mundo fantástico necesita tener bases realistas para ser coherente?

Si para la primera pregunta puede que exista algún resquicio de duda en mi mente, para la segunda no lo hay. Se requiere de una base coherente para poder construir un relato creíble y esa sustentación de la ficción lo da una base en la que el escritor y el lector se puedan apoyar. Voy a intentar explicarlo a continuación.

La magia dentro de la creación o magia como elemento creado

Retomando la primera pregunta y partiendo del ejemplo de escribir un relato corto sobre un campesino que se convierte en héroe (manido, si, pero para el ejemplo me sirve). Como hay magia, puedo considerar que el campesino puede viajar a la ciudad en busca del mago que le hará más fuerte que el resto porque sabe que hay un mago. Bien, el lector al leer el concepto “campesino” piensa directamente en un hombre que labra la tierra, utiliza los aperos de labranza, cuida los pasos y las estaciones y termina recolectando de la tierra los frutos sembrados y trabajados. Si, por ejemplo, el autor ha pensado y escrito que el mundo es cúbico, que no orbita alrededor de nada, que tiene dos soles, que hay día y noche. El detalle de no orbitar alrededor de nada, elimina directamente el concepto de estaciones, por lo que hace bastante difícil que la vida vegetal, como la conocemos, se desarrolle con facilidad por lo que, por mucha magia que haya en el mundo, la lógica nos apunta a que allí al final todo el mundo va a morir de hambre.

Supongamos que tras una revisión, el autor se da cuenta “del detallito” y decide pensar que el arado y el agua tienen propiedades mágicas que hace que las plantas crezcan. Y lo pone en el relato. Después, su héroe consigue el poder del mago pero tiene que viajar a la otra cara del mundo para conseguir algo. Decide que hay un solo continente y que pegado a la región donde vive el héroe tiene que haber un pantano extenso y pegadito un desierto de roca y caluroso.

No voy a seguir porque creo que queda claro que muchos lectores no leerían ese relato porque, como mínimo, pensarían que está mal pensado (aunque muchos puedan sentir que se les consideran tontitos, o se sientan estafados). El desastre de mundo antes comentado es cierto que se puede crear con la premisa que “la magia puede hacerlo todo” pero no es creíble, no hay por dónde cogerlo y si además las características cambian sin explicación, o algo peor, claramente guiadas por las necesidades del escritor, no de la historia, pues nada, como decía aquel prelado «Apaga y vámonos.»

Asideros para los lectores (y autores).

Por mucha magia que haya en el mundo que se esté creando, también tiene que haber coherencia. Además, una parte de la definición de las culturas de los pueblos que viven en las diferentes regiones está en la naturaleza, en ambiente donde se han desarrollado como pueblo. Por ejemplo, las costumbres de supervivencia, alimentación, vestimenta e incluso de creencias religiosas de los Iniut, los esquimales, están muy relacionadas con el clima, orografía, flora y fauna de la región polar ártica y dista mucho, muchísimo de las costumbres, usos y creencias de los tuareg. Y ambas culturas tienen coherencia porque el entorno que las rodea se lo da.

En nuestros escritos necesitamos plasmar eso de algún modo. Si por ejemplo estamos hablando de un pueblo que forma parte de un país localizado en las montañas de una región donde hay también valle y sabana, nuestros montañeros podrán tener una religión monoteísta o politeísta, podrán creer a sus dioses o haber adoptado los dioses del valle, podrán vestir un tipo de abrigo u otro pero nunca irán en taparrabos como los de las sabana, ni utilizarán habitualmente herramientas de hueso o piedra, de hecho es muy fácil que conozcan la metalurgia, el trabajo del hierro y que sean más cazadores que recolectores. También harán sus casas con roca y madera de los bosques, cosa que sería altamente improbable en la sabana, allí las casas deberían ser hechas con las materias primas que tengan a mano y además es más factible pensar que los habitantes de la sabana sean más nómadas que los de las montañas.

Todo esto puede ser mitigado o cambiado en parte con la magia pero esta magia ya es algo que está dentro del mundo, no es la fuerza creadora del mundo. Por ejemplo, los montañeses podrían vestir en invierno con pocas ropas si llevan un amuleto que genere calor pero lo que no harán nunca, por la cultura que tienen, es vestir con estilos o ropajes que no tengan sentido para ellos. Un habitante del valle excéntrico y viajero que haya conocido la sabana puede vestir como ellos pero el resto de compatriotas del valle irán con pantalones, camisa y chaqueta, de lino o algodón en verano y de lana en invierno.

Detalles menores pero interesantes

Otra cuestión, el tema de los soles, longitudes del día y demás. En esto, puede que el autor decida tener un mundo con dos soles a lo Tatooine, porque queda bonito, y describe un mundo frondoso. Si el lector no está muy ducho en astronomía o el escritor no da pistas de cómo están dispuestos estos soles, se puede leer el escrito sin caer en la cuenta que toda esa flora es imposible en ese tipo de planteas. Este tipo de detalles se dan bastante porque también se tiende a hablar de planetas como la Tierra de tamaño pero con varias lunas, y no pasa nada con las mareas y la navegación marítima.

Estos fallos de creación están un tanto asumidos por la complejidad de encuadre y porque se requiere una serie de conocimientos específicos que no se tienen, si no es por interés del propio lector, pero eso no es excusa para intentar evitarlos.

Por tanto, creo que no todo se puede conseguir con la magia, de hecho, si la realidad te da una explicación más sencilla que la que uno tenga que crear con la magia, siempre es mejor la sencillez, por poco llamativa que sea. Y también creo que una base creíble y fácil de manejar, es más agradecida para crear, ya se añadirá la magia después.

Publicado enWorlbuiding

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