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La necesidad de explicar

A veces buscamos la forma de explicar todo lo que tenemos pensado para nuestros proyectos, por lo que tenemos una tentación muy fuerte, a veces sibilina en la forma de actuar, que nos induce a volcar ese conocimiento en la propia historia.

Nuestro acompañante

La primera forma y la más constante que tiene ese anillo, ese deseo, de influenciarnos es mediante la insidiosa idea de “el lector no se va a enterar si no le explico que…” o “si no le describo cómo son todas las religiones, no sabrá por qué…” ¿veis por donde va este compañero? Si, lo llamo compañero porque esta necesidad de explicar nos acompañará todo el proceso de escritura, desde el minuto uno del primer borrador hasta el último segundo de la enésima corrección.

Otra forma que tiene de presentarse es más abiertamente, por ejemplo intercambiándose en tu mente por el narrador. Este caso puede ser hasta descubierto por el lector si la novela o escrito no ha pasado por manos de correctores diferentes al escritor ¿por qué?, veamos a ver si me sale un ejemplo:

Estaba viendo la escena, era horripilante. Yo, un simple guardia de la ciudad, ahí en frente, delante del ara profanada, donde estaban los restos de un hombre, de mediana edad, atado y con unas runas grabadas en la piel, runas escritas por sacerdotes rojos de Milanmar que profesaban una religión caníbal politeísta, donde cada dios se hace cargo de cada parte del cuerpo…”

Aquí, tenía tantas ganas de poder explicar qué datos había en la escena del crimen que el narrador, elegido en primera persona y enfocado en el protagonista, pasa (no se si he conseguido que sea poquito a poco) a un narrador omnisciente en tercera que casca datos sobre una religión que normalmente solo conocería un erudito. Esto puede pasar mucho y no es complicado de detectar, como he comentado antes, si hay alguien externo al escritor que lea el manuscrito.

Cuando es necesario

El mayor problema que veo a esto se da cuando aparece o se planea (según sea uno escritor de brújula, de mapa o paisajista) una parte del escrito donde es necesario presentar parte de la documentación creada durante el proceso de generación del mundo o worldbuilding porque forma parte directa de la historia, se cuela en ella. Un ejemplo claro de esto suele ser las explicaciones que da un mentor a un héroe sobre leyes, magia o cualquier otro tipo de conocimiento del mundo donde viven y que es necesario para la formación del mismo. Una forma clara de este caso y bien hecha la podemos encontrar en el primer tomo de “Nacidos de la Bruma” de Sanderson. En él, Kelsier enseña a Vin la alomancia, la magia de los metales. A no ser que el lector esté entrenado en las lides de unir palabras y analice la lectura, muy poco a poco y con un cuidado muy interesante, Sanderson te cuela las bases del sistema de magia que ha creado y también, a modo de bonustrack, un poco de como está estructurada la sociedad del Imperio final… o de todo ese reino, algo que tengo que descubrir cuando termine de leer todos los tomos de la serie.

El caso es que en esas situaciones, si se hace necesario explicar lo creado pero aquí hay que andar con mucho ojo para que nuestro anillo no meta más mano de la que debe y en vez de “enseñar solo la piel justa y que el observador haga el resto del trabajo”, ocurra que dejemos todo al descubierto y se vaya la magia a freír espárragos.

Pero ese deseo de enseñar sigue estando. Otra tentación que creo puede ocurrir, consiste en crear escenas concretas con el objetivo de explicar algo. Realmente, si no son cosas como lo que he comentado anteriormente, esas escenas suelen quedar como añadidos que por si mismas se excluyen del relato, incluso de la trama. Creo que una forma de poder detectar esto antes de que un lector beta, un corrector o editor lo vea es hacer lo siguiente: elimina la escena y pasa de la anterior a la siguiente. Si la historia y la narración es coherente, no se nota que cojea en algo, eso es signo de que se puede suprimir. Ahora bien, dependiendo de la fuerza del anillo ejerza sobre nosotros, podremos hacerlo sin problemas… o quizás no.

Una idea me ronda

Actualmente estoy en proceso formativo, además de estar manoseando una idea. Ese manoseo me está llevando a crear mundo, culturas, paisajes, orografías, magias. Aún sin tener un borrador inicial, ese deseo de contarlo todo ya está rondando, por lo que he pensado que una idea de aplacarlo puede ser crear una serie de entradas en el blog donde pueda dar rienda suelta a ese afán por contar cómo es el mundo donde se desarrolla la historia, o quizás siendo más realista, contar lo que complementaría bastante a las historias escritas, no tiene por qué ser el mundo pero si pueden ser detalles que igual en los relatos aparecen solo de pasada y un lector curioso quiera profundizar.

Entiendo que ese tipo de entradas no sean de las más populares pero tendrán la función triple de aplacar mi ansia exhibicionista, hacer músculo de escritura y presentar aspectos de los proyectos que no aparecen en ellos pero que los pueden complementar.

Publicado elReflexiones

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