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Tercer relato del taller

Este tercer relato cambia de tercio y toca la ciencia ficción, en la propuesta del taller se buscaba intentar trabajar la creación de una especie alienígena junto con su idioma y conseguir presentar elementos de ciencia ficción donde case una especie e idioma creado, una estructura espacial grande tipo base estelar o así y un conflicto.

La gestación de la propuesta fue bastante rápida, me gustó la idea y me puse manos a la obra con la especie y el idioma, ya que pensé que me sería más fácil la ubicación que el idioma.

Los seres que creé tenían las siguientes características:

  1. Antropomorfos, por lo que debían ser bilaterales (es decir, con lados).
  2. Los ojos frontales, fosas nasales existentes pero hundidas en la cara, con oídos pero sin pabellones auditivos.
  3. Branquias submaxilares para filtrado de gas, protuberancia pequeña en la frente donde se aloja un órgano sensitivo de ecolocalización.
  4. Órgano fonador en el cuello y útil para los seres que tuviesen boca.
  5. Sin cola distal, con dos piernas y cuatro brazos, dos más largos y fuertes que otros dos, todos ellos localizados en el tórax. Manos funcionales con cuatro dedos, uno de ellos oponible.
  6. Dimorfismo social, seres con complexiones diferentes dependiendo de su localización en el estrato social y desempeño.
  7. Asexuados, procreación in vitro y con claras ideas eugenésicas.
  8. Endoesqueleto y un exoesqueleto parcial y solo en formas vivas que lo requiriesen como pudiesen ser trabajadores en ambientes extremos, personal de seguridad y ejército…
  9. Capacidades psíquicas para una élite

Con respecto al idioma, no quería liarme mucho, así que elegí unos fonemas para las vocales, unas consonantes, las palabras se formaban añadiendo sufijos a raíces léxicas, tres tiempos verbales y la estructura de las frases sencillas, primero verbo con sus sufijos para definir tiempo y número, luego unión de complementos por apóstrofe y después sujeto.

Una vez que ya se tiene todo, bauticé a esta especie con el nombre de Virrpinos. Lo siguiente salió bastante rodado, así que os dejo a continuación el relato.

TOQUE MENTAL

Los sensores cobraron vida.

—Por fin veo algo que me da tranquilidad– mustió Berni mientras miraba de reojo al indicador de combustible.

—No esperes que solo porque ese pedazo de trozo de alumicero esté ahí se nos hayan solucionado todos nuestros problemas— comentó con descaro Plumbes. —Espera, hay algo raro. ¿No era una base centauri? Los protocolos de acceso no coinciden, más bien parecen— Dejó la frase colgando mientras miraba las pantallas —¡Scrumpe!

—¿Qué? ¿qué?, ¿vas a decir algo, andorano melodramático de las narices?

—Virrpinos, los protocolos son virrpinos.

—No me jodas Plumbes, ¡no me jodas!

—No sé qué significa “joder” para vosotros— apuntilló el andorano —Pero por lo que percibo, debe ser algo parecido a nuestro “siterca”, noto tus constantes vitales disparadas y cómo empiezas a acariciar mi mente.

Berni respiró profundo e inició un rito zen. Necesitaba controlar su psique.

Tras desembarcar y mirar a su alrededor para ubicarse, en su campo visual se desplegó un minimapa de la dársena y los accesos, marcándole en camino a Aduanas, además de una lista de datos, todos ellos facilitados por la IA de la nave. En cuanto se orientó, dejó de prestarles atención y desaparecieron, quedando solo un pequeño punto de luz en la parte superior izquierda.

Quería terminar cuanto antes, marcharse y dejar el menor rastro posible de su paso por aquí. Naves militares encubiertas no suelen ser bien recibidas. En la dársena de embarque se podían ver grupos de virrpinos militares y a él, nadie más. Al mirar a uno de esos individuos de casi dos metros y medio, cuatro brazos y una armadura de combate que parecía viva, el puntito se desplegó para informar sobre la especie, concretamente sobre la naturaleza quitinosa y exoesquelética de esas armaduras. Desvió la vista hacia la puerta donde parecía que tenía que ir antes de que alguna de esas moles se inquietase. Otro mensaje entró en su campo de visión. «Funcionarios virrpinos pertenecientes a clases altas. Cuidado…» Berni, impaciente, cortó el mensaje mientras entraba en la sala. No quería distracciones. Tras cerrar la puerta, miró al frente y se encontró a dos virrpinos vestidos con ropas civiles. Uno de ellos poco menor que el militar, esbelto, con un rostro sin boca y otro bajo, achaparrado, con ropas funcionales y con boca. Fue él quien se dirigió a Berni.

¿Cinno virrp opidalae’ruk?

La traducción apareció en el campo de visión.

—Necesitamos repostar, solo haremos escala.

Tras unos segundos, el pequeño volvió a hablar.

— ¿Pelor’ruk bieodonnör’ruk suub’virrp?

—La IA me ha informado. Cuando planteé la ruta no tenía conocimiento de esto.

El tono de la pregunta molestó bastante a Berni, tanto que le pilló con las defensas psíquicas bajas e intentó tocar la mente del funcionario pequeño. No pudo casi ni acariciarla porque sintió un fuerte asalto mental que casi lo lanzó contra el suelo.

Sonaron alarmas, la habitación se inundó de una luz roja. Berni comenzó a escuchar pasos pesados acercándose.

«La he cagado otra vez».

Publicado enLecturasLiteratura FantásticaRelato

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