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Los exponentes actuales de la fantasía

Para poder ser un buen profesional, de lo que sea, creo que se necesitan cumplir, al menos, dos premisas: formarse en el campo donde se quiere desempeñar un trabajo e informarse del campo como tal.

En el caso de una persona que quiera escribir literatura fantástica, ha de conocer las bases de la escritura, no vale con sentarse, coger el papel y boli o el ordenador y soltar palabras así, a bote pronto y según termina, publicar tal cual. Eso no es ni escribir ni publicar ni ser escritor. Se necesita conocer las bases de la escritura, las reglas, mecánicas, formas, estructuras y pasos a seguir, es decir, invertir un tiempo importante en formarse.

Pero también es muy importante conocer el género, la esfera donde vas a meter la cabeza, qué cosas hay dentro de esa habitación donde el letrero de la puerta pone “Fantasía”, “Histórica”, “Romántica” o lo que uno elija. Y es importante porque de este modo se puede llegar a saber quienes están ahí, qué tipos de novelas son las que más se mueven, qué estilos gustan en general, qué público objetivo hay, cuales son los referentes que te puede servir (o evitar). También entrando de puntillas puedes ver la dinámica del género, qué editoriales o sellos hay, cuales son los que más te gustan, cuales lo que menos, cómo son las portadas, títulos, maquetaciones que se utilizan. Vamos, un sin fin de cosas que pueden abrumar y que dependiendo de lo perfeccionista que sea uno, serán valoradas poco a poco o todas de golpe antes de hacer nada.

Tolkien está aquí

En mi caso, me he dado cuenta, ya desde hacer un tiempo, que estaba desfasado. Si, yo estaba anclado a los escritores de fantasía que conocí en mi adolescencia y juventud, de forma que mi foco estaba bastante cerrado. Y de todos ellos son cuatro de los que tengo libros y he leído, J.R.R. Tolkien, Michael Moorckoc, R.A. Salvatore y la pareja M. Weiss y T. Hickman. Como podéis ver son unos clásicos y además los dos primeros fueron mis primeros autores leídos en mi adolescencia, por lo que me marcaron. Tanto ese pequeño hobbit perdido dentro de una montaña como ese atormentado albino que no hace una a derechas fueron los dos primeros personajes de fantasía que poblaron mi imaginación.

Después, gracias a una ruptura amorosa, conocí a Tad Williams y su serie Añoranzas y Pesares. Es una anécdota que me parece muy adorable ahora pero que en su momento, no me hizo ni pizca de gracia. La chica con la que estaba sabía que me gustaba leer este tipo de lecturas y encontró una forma “curiosa” de decirme que ya no quería seguir conmigo: fue regalándome La Roca del adiós, el segundo volumen de la serie. Me costó más olvidarla que tener todos los volúmenes y leérmelos. En fin, amores de juventud.

El hecho es que esa hornada de autores y libros son un buen exponente de la literatura del siglo pasado (¡qué lejano suena! pero cierto), que ayuda a comprender cómo se fue formando este género porque por ejemplo, las Crónicas de la Espada Negra, la serie de libros del Multiverso de Moorcock protagonizada por Elric, tienen todos una misma estructura y pueden llegar a ser hasta aburridos en esa época… y ahora mismo también. Si un lector joven se acerca a ellos sin informarse antes sobre el multiverso y demás, seguro que al segundo libro los deja por aburridos y repetitivos, porque al pobre Elric en todas sus andanzas le ocurre siempre lo mismo, no voy a destripar nada por a alguien le pica la curiosidad.

Al darme cuenta de la situación y del aburrimiento que tenía sobre estas novelas, allá por el 2008 y pico, un amigo me recomendó Juego de Tronos. Al principio no pasé ni de la mitad del primer libro, todavía no tenía la cabeza para esas jarandajas.

La tétrada que siempre se nombra

El hecho de no conocer autores de fantasía, bueno concretando, de fantasía épica, me hizo preguntar, indagar y he llegado a tener conocimiento de cuatro autores que, tras oír sus nombres de bocas de amigos, ahora los encuentro por todos los lados, en especial en las estanterías de la parte del género de fantasía de las librerías y éstos son los cuatro jinetes de la fantasía o mejor dicho la Tétrada.

Y aquí la batería de libros…

G.R.R. Martin

El primero que conocí y que después ha llegado hasta los rincones más insospechados de este mundo gracias a la caja tonta… digo televisión, es George R. R. Martin con su serie de libros Canción de Hielo y Fuego. De este autor he leído hasta Tormenta de Espadas teniendo pendientes Festín de Cuervos, Danza de Dragones y Fuego y Sangre. Su estilo está clasificado dentro del subgénero o etiqueta GrimDark, cosa que no comparto del todo, pero bueno. Su bibliografía es extensa y toca otros palos además de la fantasía, como por ejemplo la ciencia ficción. Creo que es el máximo exponente por la serie de Juego de tronos en la actualidad, pero en el “mundillo de la fantasía” el resto de la tétrada creo que no tienen nada que envidiarle.

Patrick Rothfuss

Por orden de descubrimiento, el siguiente es Patrick, pero he de decir y con bastante vergüenza que tengo El nombre del Viento en la estantería y que no he empezado a leer. Este autor es nombrado casi de seguido del siguiente y si bien no parece tener muchos libros escritos, tiene una legión de seguidores. Habrá que investigar por qué (vamos, leerme de una puñetera vez sus dos libros).

Joe Abercombie

Lo descubrí a la par que el siguiente. Joe, más prolijo que el anterior en cuanto a escritos pero menos que Martin, es un escritor que comencé a leer con Los Héroes. Este libro trata sobre una contienda y se centra en una batalla. Se encuadra también dentro del subgénero Grimdark y en este caso, solo con lo poco que he leído, estoy totalmente de acuerdo con la etiqueta. Además suele ser recomendado como ejemplo para describir batallas, yo en este aspecto tengo leído a Martin y a Tolkien, así que podré comparar. El caso es que Los Héroes lo voy a dejar de leer por el momento porque investigando (y el regusto que me dejaba el propio libro mientras avanzaba) he llegado a saber que forma parte de un “algo” mayor, y es verdad, es un spin off de la trilogía La Primera Ley, y ya he adquirido el primero de la trilogía para leerlo, La voz de las espadas.

Brandom Sanderson

Llegó de la mano de Abercrombíe y fue porque me propuse salir de mi zona de confort. Estaba en una de las tiendas de esa famosa cadena de librerías, mirando la estantería de fantástica, llevando la vista a los autores de siempre y miré en el móvil autores de fantasía, y estos dos me salieron de los primeros. Busqué dos libros que no formasen parte de una serie o trilogía y los compré. No quería tener ningún libro de un tema inconcluso en casa si no me gustaba el autor. Me salió rana con Joe, pero con Brandom no y lo que encontré me encantó, de hecho, la primera reseña de este blog es de dos relatos suyos, ésta por si queréis echarle un ojo. El estilo me quiere recordar más a fantasía épica que Grimdark. Si es adulta pero yo no veo Grimdark. De este autor estoy a menos de la mitad de El Imperio Fínal, primera novela de la trilogía Nacidos de la bruma. Además es un hombre muy conocido en el ámbito fantástico por trabajarse mucho los sistemas de magia de sus novelas y por tres “polémicas” leyes sobre la magia y los sistemas de magia. Yo las he leído en estas tres entradas (en el blog Fantifica se pueden consultar) y con sinceridad, me parecen de lo más cabal que se puede decir.

Andrzej Sapkowski

Este quinto autor, creo que es necesario ponerlo por ser el autor creador del un personaje interesante, Geralt de Rivia, cazador de brujas y mejor persona. Andrzej llegó por una intensa campaña sobre su trabajo a través de dos frentes, sus escritos y los juegos de consola u ordenador que se bebía un buen amigo. Por su intensidad en la recomendación decidí cogerme los dos primeros libros de la saga y después flipé con la cantidad de libros que ha sacado y el desarrollo del mundo, a parte de los juegos de ordenador. Tanto ha sido ese desarrollo que hasta tiene varios juegos de mesa y uno de rol. Los libros que tengo son El último deseo a la mitad y La espada del destino pendiente.

En España

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Como podréis ver, los deberes de cara a autores internacionales los llevo a medias, conozco a lo que se considera la punta de lanza y referencia aunque no tengo leído todo lo que hay que leer, pero si miro en nuestra piel de toro, bueno, no conozco autores destacados españoles, vergüenza me doy de mi mismo. Tanto en librerías como en una búsqueda en internet he podido conocer a Aránzazu Serrano con Neimhain, también un artículo en Xataka donde presentan a seis escritoras de fantasía y en el Fogón una relación de escritores de fantasía juvenil.

Por lo que solo se puede solucionar esto volviendo al principio de la entrada: haciendo los deberes, formándome más leyendo a autores españoles.

Así que si tenía planeado 30 libros para este año, ese planning, como se puede ver e intuir, hace aguas por todos los lados y además necesita de incorporaciones.

Saludos y besos a todas y todos.

Publicado elLiteratura FantásticaReflexiones

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