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Personajes, aptitudes físicas y habilidades

En una novela, cuando la leemos, tarde o temprano nos encontramos al personaje haciendo algo manual, físico, conceptual, no solo vemos sus anhelos e intereses y como lectores, según avanza la historia podemos intuir que es competente en tal o cual cosa, que se le da bien hacer algo en concreto, que tiene habilidad con la espada o conduciendo pero poco más y es suficiente realmente para nosotros, porque con sus capacidades físicas presentadas en el escrito, la historia avanza y es coherente. En mi caso, que estoy aprendiendo este noble arte de juntar palabras de forma coherente y que no aburra, he encontrado muchas guías para ayudarme como autor en la creación de personajes y todas ellas inciden en algo muy importante, que es la psique del personaje, sus motivaciones y su forma de ser y afrontar los problemas. Realmente es algo importante conocerlo, sin la motivación de personaje, no puede generarse conflicto, que es lo que mueve la historia, pero me ha surgido una pregunta y es la siguiente ¿necesita un personaje tener sus habilidades definidas?

Por ejemplo, Juan es un hombre de mediana edad, con dos hijos y una mujer que le adoran, es generoso con los conocidos y atento, servicial con sus superiores en el trabajo. Tiene el deseo profundo de crear una nueva empresa que desbanque en la que trabaja actualmente porque la odia con todas su fuerzas.

Aquí tenemos un personaje principal delineado, presentando su situación social, sus rasgos psicológicos más fuertes y su deseo profundo pero, no sabemos si sabe cocinar, o si tiene un piquito de oro y persuade como el que más, o conduce de pena. No sabemos nada de sus habilidades físicas y las aptitudes físicas también suman. Se puede pensar ¿para qué cuernos necesito saber si es un manitas cocinando si nunca va a estar en la cocina porque es machista y cree que la mujer es la que tiene que hacer la comida? Y es cierto, si se ha planteado la novela de forma que no va a pisar la cocina, no es necesario pero, es cierto que, muchas veces nuestras habilidades físicas nos ayudan a evaluar el trabajo de otros porque tenemos algo con lo que compararlo y si por ejemplo, Juan no sabe ni freír un huevo, no es posible que sea capaz de valorar el plato que tiene delante en un restaurante mientras habla con un posible inversor. En el diálogo no se podrá hacer referencia por su parte a la complejidad del mismo, pero sí se puede utilizar esa falta de conocimiento para que el inversor, por ejemplo un hombre muy gustoso de la cocina, se de cuenta que tiene a un paleto culinario delante, cosa que puede dificultar la relación de Juan con dicho inversor.

Las habilidades del personaje son importantes

Es cierto que cuando se aborda la escritura y se ha definido profundamente tanto la psique como la motivación del personaje, muchas de sus habilidades o falta de habilidades, aparecen de forma indirecta en la mente del autor, pero otras muchas no se tienen presentes hasta que se necesita echar mano de esa misma en una escena y dependiendo de cómo vaya la escena, del final planificado para ella o incluso de lo que esté pidiendo el texto en ese momento, nuestro personaje recibe el conocimiento o la habilidad necesaria para conseguir el resultado esperado, vamos como si de repente se cogiese un chip con esa habilidad creada en sus circuitos integrados, se le metiese en la cabeza y como dice Neo en Matrix, ya se Kun Fu.

Es una solución muy válida y socorrida, que tampoco necesita justificación externa a la situación generada normalmente, pero ¿por qué no tener definido de antemano todas esas habilidades?

A ver, no nos echemos las manos a la cabeza tras leer la pregunta anterior, no me refiero tener definidas claramente todas las habilidades existentes e imaginables, no, más bien me refiero a unas habilidades y conocimientos generales, necesarios tanto para la historia como para el día a día de nuestro personaje, si Juan es un directivo medio con una EGB normalita y una carrera de Administrativo sin terminar, estamos ya dando idea de las cualidades metales y conocimientos que tiene, no nos hace falta decir que no sabe nada de física cuántica computacional.

Personajes principales, secundarios, figurantes

Como todo en esto de la creación, hay que poner niveles. Con esto se quiere decir que si para el relato, escrito o novela tenemos perfilados tres personajes principales, en estos tres sería interesante ahondar en sus habilidades, aspecto físico y capacidades, definir su educación según la ambientación que estemos trabajando, habilidades principales, peculiaridades, aficiones. Una forma rápida de crear un paquete de habilidades y valorarlas es pensar en la profesión del personaje, identificar las habilidades más importantes para desarrollar la profesión y valorarlas según la idea que tenemos de lo profesional que dicho personaje es. Por ejemplo, Juan es un directivo medio, por lo que consideramos que su profesión es ejecutivo y las habilidades que la definirían pueden ser: Idioma Inglés (u otro), Escribir, Ordenadores, Conducir, Oratoria, Persuadir, Charlatanería e Investigar. Ya tenemos una cantidad importante de habilidades y al definirlo como un profesional medio, podemos entender que no destaca mucho pero que no es demasiado malo, con lo que podemos darle un valor a estas habilidades, por ejemplo podemos valorarlas como malo, normal o bueno, decidiendo que en persuadir y ordenador es malo, en conducir e investigar es bueno y en el resto es normal.

A partir de aquí se puede aumentar el catálogo de habilidades que conoce tirando de lo que hace durante el tiempo libre, gustos y deportes pero ya tenemos una cantidad importante de capacidades definidas de Juan con solo plantear la educación y su profesión.

Con personajes secundarios, realmente no es necesario invertir tanto tiempo si se mantienen en ese papel, pero nunca está de mas un par de pinceladas y en este caso si que ya serían más orientadas a lo que hace dicho personaje en la escena o escenas donde aparezca pero siempre es bueno apuntar las decisiones que se tomen en este aspecto por si decide revelarse como un principal y después hay que trabajarlo, para evitar incoherencias y volverse loco o loca buscando por todo el texto estos detalles. Por último, con los figurantes, aquí si que podemos “ponerles los chips que necesitemos” cuando sea necesario.

A veces los personajes son esto

Profesiones

Antes se ha comentado que dando una profesión definida al personaje, ya le asignamos una cantidad determinada de habilidades, todas ellas asociadas al desempeño de dicha profesión y dando un valor al personaje como profesional, estamos valorando sus capacidades. Pero es cierto que no todos tenemos en mente las mismas habilidades o importancia de ellas para ejercer una profesión, por lo que si puede ser de interés es hacer una pequeña lista de las habilidades necesarias y el nivel de las mismas para que en la ambientación trabajada, al personaje se le reconozca como tal o cual profesional. Esto es como el worldbuilding, porque se hayan definido doce habilidades para la profesión de leñador, no es necesario presentarlas todas en el texto, igual en toda la novela solo se necesita decir que es un muy buen leñador o que Juan es un ejecutivo del montón, pero esa definición de las habilidades puede ayudar al desarrollo del personaje con detalle, en algún momento puede venir bien para dar color a una escena o incluso como punto de apoyo para un giro argumental.

Formas de definir habilidades

Pensando en esto, mi experiencia como rolero me da toquecitos para que mire hacia la zona de la biblioteca donde tengo varios juegos de rol. En mi caso, creo que crear una ficha de personaje de rol para el o los personajes principales es un paso interesante y a esta ficha de rol, se le añade la ficha de personaje motivacional o de novela.

Para hacerlo hay muchos sistemas y formas, se me ocurren diferentes sistemas de rol para conseguirlo pero creo que se puede esbozar uno para este momento.

Todo personaje en el rol está definido por características y habilidades, hay juegos que eliminan las características y otros las engloban dentro de la habilidades, pero para este caso creo que puede ser interesante diferenciarlo.

Características

Las características pueden ser desde tres a hasta un montón y tienen en común que siempre hacen referencia al Cuerpo del personajes (fuerza, constitución, agilidad, vigor…), Mente (inteligencia, razón, memoria, sabiduría…) y Psique (voluntad, carisma). Propongo quedarnos con estas tres genéricas y darles un valor. Si tenemos clarísimo como va a ser nuestro personaje, damos el valor que queremos, por ejemplo de 1 a 6, siendo 1 el menor y 6 algo casi sobrehumano. Pero si no lo tenemos tan claro o es un secundario que creamos durante la marcha, podemos dejarlo al azar, es decir, todos tenemos un dado de seis caras del parchís en casa, utilizadlo. Si creemos necesario ahondar en las características, por ejemplo queremos que sea carismático, pues se puede considerar esto como un rasgo de Psique, una característica a tener en cuenta.

De esta forma ya tenemos una cantidad importante del personaje dibujado y estos valores nos pueden ayudar a evaluar las habilidades del mismo.

La Educación y cultura.

Aquí decidimos qué educación ha tenido, por lo que podemos identificar los conocimientos y habilidades. En un mundo medieval creado, un personaje puede tener la educación disponible para un aldemano, por lo que sabrá sobre su región y poco más. También sabrá correr, trepar, saltar, dependiendo del mundo y si hay río, puede saber nadar o no y si sus padres son agricultores, tendrá una formación inicial sobre estaciones del año, clima, identificación de plantas. Todo eso lo habrá mamado de sus padres y lo sabrá si o si, otra cosa es que sea bueno o malo al aplicar esos conocimientos pero las bases las tendrá.

Profesión

Ahora la profesión, decidimos qué profesión va a tener, que no significa que en la novela o relato desarrolle esa profesión, por ejemplo podemos crear un personaje porquero que en todo el relato esté de viaje y aventuras, y creamos una pequeña lista. Cierto es que una vez creada, esa lista la podremos utilizar en otros relatos, de cualquier índole con pequeños retoques según la ambientación. A esas habilidades se les puede dar valor, aconsejo hacerlo. Puede ser como con las características, de 1 a 6 o con un dado, pero yo creo que en este caso puede ayudar mucho más dar un valor de 1 a 100, así se puede ser más concreto y saber con el número si el personaje es un aprendiz (01 – 20) o un maestro (90 – 100) en esa habilidad .

Aficiones

Este es un detalle que puede ser importante porque de los deportes y aficiones que uno tiene también desarrolla habilidades, por ejemplo, en nuestra actualidad, nadie sabe esgrima, a no ser que seas un actor de acción o practiques el deporte de la esgrima. Por eso, de este apartado, se puede completar al personaje con habilidades que podamos creer interesantes o necesarias para la historia y sin sacarlas de la chistera.

Con la valoración de todos estos rasgos, yo me inclino por los números porque me es más fácil, pero se pueden valorar igual de bien con adjetivos, desde pésimo hasta maestro. Particularmente he tomado la decisión de crearlos mediante una mezcla de sistemas, BRP y FATE.

Bueno, espero que sea de interés y utilidad, en este campo y apoyándonos el los juegos de rol se pueden hacer muchas cosas, por lo que si hay interés, puedo desarrollar este artículo presentando más formas de crear personajes.

Un saludo a todas y todos.

Publicado elPersonajes

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