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Terror y Yo: interacción y propuesta

Estoy terminado un taller de escritura, del que es muy posible que hable en otras entradas y que seguro saque por este blog los escritos presentados en el mismo, donde la propuesta consiste en encuadrar un escrito dentro del género del terror.

Cuando lo vi, lo primero que pensé es “nunca he escrito nada de terror y leído muy poco” y eso que tengo tres buenos tomos de la colección gótica de Valdemar del señor Lovecraft y Drácula de Bram Stoker en mi estantería, además de la serie completa del Pistolero de King.

El caso es que he leído muy poco porque me da miedo, obvio, pero eso ha hecho que esta propuesta se me esté antojando complicada como poco. Un primer intento, tras leerlo (y asumiendo que todo primer y segundo borrador en mi caso, son una mierda pinchadita en un palo) no me ha dado ni un repelús ni nada por el estilo, por lo que empiezo a comprender dos cosas:
a) Que el género del terror para mí no es, por el momento.
b) Que lo leído y reposado, pesa al escribir.

Es decir, que veo en mis propias carnes el hecho de que para poder escribir bien y sobre todo escribir del género que te propones, se debe leer bastante del género. Y muchos me diréis que he descubierto la rueda y en un pequeño rincón de mi mente es así, la he descubierto porque me da la sensación que se puede caer en el error de pensar que si uno puede escribir tal o cual género, o subgénero, cualquier género afín, con dos toquecitos, también puede ser dominado y no, caballeros y señoritas, no es así.

El terror siempre se engloba junto con la fantasía y la ciencia ficción, mis campos de escritura elegidos y lo que me gusta leer, claro está. Últimamente el grim dark, ese estilo sucio, barriobajero, sobrecargado, oscuro y muchas veces falto de esperanza se está colando en mi estantería, algo de donde podría salir terror, pero es incorrecto pensar eso.

¿Qué me propongo entonces? Pues realmente, para solucionar la situación que se me ha generado en el curso, voy a reservar el relato escrito por si llega la fecha de entrega y no he podido mejorar nada, para enviarlo. Si consigo escribir algo más acorde a las especificaciones del ejercicio, pues gustosamente lo mandaré y éste primer relato creo que lo pondré en el blog. ¿Y por qué arriesgarme a mandar algo que no está bien? Por dos razones, la primera porque es mi percepción y una de mis cualidades es que soy bastante perfeccionista, por lo que igual lo que pienso que es una cagadita de babuíno puede salvarse y si no es así, el tutor podrá señalar tanto a mi como a mis compañeros lo que no hay que hacer, pues de todo se aprende.

Publicado enReflexiones

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