Blog en donde puedes encontrar un maridaje entre la creación de mundos, rol, fantasía e historia. Un lugar donde descansar con tranquilidad.

Mes: marzo 2019

Personajes, aptitudes físicas y habilidades

En una novela, cuando la leemos, tarde o temprano nos encontramos al personaje haciendo algo manual, físico, conceptual, no solo vemos sus anhelos e intereses y como lectores, según avanza la historia podemos intuir que es competente en tal o cual cosa, que se le da bien hacer algo en concreto, que tiene habilidad con la espada o conduciendo pero poco más y es suficiente realmente para nosotros, porque con sus capacidades físicas presentadas en el escrito, la historia avanza y es coherente. En mi caso, que estoy aprendiendo este noble arte de juntar palabras de forma coherente y que no aburra, he encontrado muchas guías para ayudarme como autor en la creación de personajes y todas ellas inciden en algo muy importante, que es la psique del personaje, sus motivaciones y su forma de ser y afrontar los problemas. Realmente es algo importante conocerlo, sin la motivación de personaje, no puede generarse conflicto, que es lo que mueve la historia, pero me ha surgido una pregunta y es la siguiente ¿necesita un personaje tener sus habilidades definidas?

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Consideraciones previas para crear mundos fantásticos

Si quieres escribir una historia y localizarla en un mundo que no sea el actual, ni siquiera que sea una ucronía, un pasado remoto o un futuro no vislumbrado, amigo y amiga mía, necesitas crear mundos.

Pero te puedes preguntar, «tengo un relato corto en mente que quiero localizar en un lugar inventado, ¿qué necesito crear?».

En mi corta experiencia, puedo decir que para ese relato, con crear lo inmediato del mundo y que de solución, consistencia a la ambientación, es suficiente.

Es decir, si el relato se concentra en el barrio de una ciudad, necesitarás una serie de cuestiones como pueden ser el nombre de la ciudad, su ubicación,  organización social y espacial, la cantidad de habitantes que viven. Para completar, se podría considerar su importancia dentro de la región, así como las comunicaciones principales y los recursos.

Y poco más, porque el segundo paso y en el que se puede meter más detalle es el escenario de tu novela, el propio barrio. Seguir leyendo

Terror y Yo: interacción y propuesta

Estoy terminado un taller de escritura, del que es muy posible que hable en otras entradas y que seguro saque por este blog los escritos presentados en el mismo, donde la propuesta consiste en encuadrar un escrito dentro del género del terror.

Cuando lo vi, lo primero que pensé es “nunca he escrito nada de terror y leído muy poco” y eso que tengo tres buenos tomos de la colección gótica de Valdemar del señor Lovecraft y Drácula de Bram Stoker en mi estantería, además de la serie completa del Pistolero de King.

El caso es que he leído muy poco porque me da miedo, obvio, pero eso ha hecho que esta propuesta se me esté antojando complicada como poco. Un primer intento, tras leerlo (y asumiendo que todo primer y segundo borrador en mi caso, son una mierda pinchadita en un palo) no me ha dado ni un repelús ni nada por el estilo, por lo que empiezo a comprender dos cosas:
a) Que el género del terror para mí no es, por el momento.
b) Que lo leído y reposado, pesa al escribir.

Es decir, que veo en mis propias carnes el hecho de que para poder escribir bien y sobre todo escribir del género que te propones, se debe leer bastante del género. Y muchos me diréis que he descubierto la rueda y en un pequeño rincón de mi mente es así, la he descubierto porque me da la sensación que se puede caer en el error de pensar que si uno puede escribir tal o cual género, o subgénero, cualquier género afín, con dos toquecitos, también puede ser dominado y no, caballeros y señoritas, no es así.

El terror siempre se engloba junto con la fantasía y la ciencia ficción, mis campos de escritura elegidos y lo que me gusta leer, claro está. Últimamente el grim dark, ese estilo sucio, barriobajero, sobrecargado, oscuro y muchas veces falto de esperanza se está colando en mi estantería, algo de donde podría salir terror, pero es incorrecto pensar eso.

¿Qué me propongo entonces? Pues realmente, para solucionar la situación que se me ha generado en el curso, voy a reservar el relato escrito por si llega la fecha de entrega y no he podido mejorar nada, para enviarlo. Si consigo escribir algo más acorde a las especificaciones del ejercicio, pues gustosamente lo mandaré y éste primer relato creo que lo pondré en el blog. ¿Y por qué arriesgarme a mandar algo que no está bien? Por dos razones, la primera porque es mi percepción y una de mis cualidades es que soy bastante perfeccionista, por lo que igual lo que pienso que es una cagadita de babuíno puede salvarse y si no es así, el tutor podrá señalar tanto a mi como a mis compañeros lo que no hay que hacer, pues de todo se aprende.

Reto 30 en 12

Estoy comenzando en el mundo de la literatura y algo que me ha llamado la atención ha sido la presencia de retos en los blogs donde el autor se compromete a realizar una serie de lecturas en un tiempo determinado. Un ejemplo es el reto planteado en el blog Libros que hay que leer, donde el autor se plantea leer 100 libros en doce meses.

También en este vídeo de Javier Miró se habla de este reto, dando unos consejos para ayudar a afrontarlo, se presenta dicho reto.

La cuestión que me ha asaltado es ¿por qué hacerlo? y lo primero que me vino a la cabeza fue el reto del NaNoWriMo, que consiste en escribir una novela en un mes. A este reto me he apuntado varios años seguidos, todos ellos concluidos con un estrepitoso fracaso… excepto en el 2017 donde conseguí llegar a una nada desdeñable cantidad de, de, bueno da igual, la cuestión es ¿por qué casi cada año me embarco en esa aventura? pues pensándolo, porque es una forma de incentivarme a escribir. Por tanto, los retos de lectura han de funcionar de igual modo, es decir, han de servirme para incentivarme la lectura, algo que creo imprescindible para cualquier persona y además necesario para mi, que quiero crecer como autor.

Por ello entiendo que me sería muy útil hacer un reto de este tipo, pero considerando mi situación y el bagaje atesorado, así como el tiempo de barbecho de lectura, intentar leer 100 en 10 meses, porque febrero ya ha caído, sería un objetivo irreal. Así que he considerado reducir drásticamente la cantidad de libros y dejarlos en 30.

De este modo me planteo un objetivo que considero más factible, empiezo a recuperar músculo lector y puedo aprovechar para hacer reseñas de los que lea y considere que sea interesante reseñarlos.

Por último, un detalle es que los treinta libros YA los tengo, es decir, son de esos libros que uno ve y se compra pensando «me gusta y me apetece leerlo» y se queda en la estantería hasta vete a saber cuando, así que de esta forma, además, reduzco lista de pendientes.

La lista de los libros que me he propuesto leer la tengo creada en goodreads, a falto de tres o cuatro que no he encontrado. También en esta entrada que voy valorando cómo avanzo. Igual tenía que haber puesto esa lista aquí…

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